Estimados lectores: en la vida cotidiana, la incorporación de los hábitos saludables y prácticas de prevención de riesgos a la salud recomendados por las autoridades, determinará en gran medida nuestra calidad de vida. Estas intervenciones a gran escala en muchas ocasiones pasan desapercibidas, a pesar de que la mayor parte de ellas son grandes contribuciones que, desde las políticas de salud, nos han permitido incrementar nuestra esperanza de vida y disfrutar con mayor plenitud nuestras capacidades físicas y mentales.

Iniciaré comentando que, aunque el concepto “salud pública” hoy en día lo abordan recurrentemente los políticos, los encargados de difundir información y la sociedad misma, en muchas ocasiones existe un desconocimiento profundo no sólo de su significado, sino de su valor estratégico. Esta área del conocimiento científico de carácter multidisciplinario, y que no constituye una especialidad médica, fue desarrollada con mayor vigor en tiempos recientes. A principios del siglo XX fue concebida como la ciencia y el arte de prevenir enfermedades, prolongar la vida y fomentar la buena salud física, por medio de los esfuerzos comunitarios organizados para el saneamiento ambiental, el control de las infecciones de la comunidad, la instrucción personal en los principios de la higiene individual, la organización del servicio médico y de enfermería para el diagnóstico temprano y la prevención de enfermedades, así como el desarrollo de la maquinaria social para asegurar a cada persona un nivel de vida adecuado para la conservación de la salud.

La concepción y el ámbito de acción han cambiado a lo largo de los últimos 100 años; su hilo conductor ha sido la expresión poblacional de las enfermedades y las funciones y responsabilidades adoptadas por el Estado para mantener y conservar la salud de las colectividades. Durante los últimos 25 años, al consolidarse la perspectiva poblacional y social, su ámbito de estudio y acción se fue ampliando hasta incluir aspectos sobre rectoría, equidad y cobertura de los servicios de salud.
En la actualidad, el objetivo de la salud poblacional, utilizando el término “pública” como aquello que interesa a todos y se enfoca al bien común de la sociedad, es el de mejorar la salud y el bienestar de la población. Sus acciones inciden sobre los determinantes sociales que condicionan el nivel de salud, sobre la prevención de epidemias y el control de enfermedades; sobre la protección contra riesgos ambientales, la prevención de daños a la salud, la promoción y fomento de comportamientos saludables, la respuesta organizada y oportuna a los desastres, y la garantía de calidad y accesibilidad a los servicios públicos de salud. Hoy en día, las políticas de salud deben tener un valor estratégico, no sólo para innovar, como cuando se emplean nuevas tecnologías, sino para mitigar efectos asociados a la violencia urbana, a la migración y a las enfermedades emergentes, así como para enfrentar eventos de un mundo globalizado, mediante la prevención y preparación, por ejemplo, ante posibles actos de bioterrorismo.

 

El Institute of Medicine de Estados Unidos definió recientemente a la misión de la salud como la serie de acciones que se ponen en marcha para cumplir el mandato que dicta la sociedad, con el fin de asegurar las condiciones de vida que favorezcan el desarrollo pleno y sano de todos sus miembros. Otras corrientes académicas la conciben como un movimiento social que busca extender los beneficios del conocimiento actual –entendido éste como un bien público– para maximizar la salud poblacional.

Entender la salud pública como una disciplina o una especialidad médica no es correcto, porque no cuenta con un campo de conocimiento específico, sino que se desarrolla bajo un abordaje interdisciplinario, integrando diferentes enfoques metodológicos de formas novedosas con un objetivo principal: incidir positivamente sobre los problemas de salud de las comunidades. De acuerdo con Julio Frenk, la esencia de la salud pública moderna consiste en que adopta una perspectiva basada en grupos humanos o poblaciones, y es esta perspectiva poblacional es la que inspira sus dos vertientes, una como campo de encuentro de diversas disciplinas y áreas del conocimiento y otra como un ámbito de acción para maximizar la salud de las colectividades. En la disciplina de la salud coinciden las ciencias médicas y veterinarias, la administración, la estadística, la epidemiología, la bioética, la sociología, las ciencias del comportamiento, la política, la economía y las disciplinas jurídicas, en una intersección para contribuir a elevar el bienestar de las colectividades. Las acciones buscan incidir, con una perspectiva intersectorial, sobre los determinantes sociales y económicos del proceso salud-enfermedad y promover la equidad en salud. De hecho sus intervenciones deben ser participativas, incluyentes e intersectoriales en su diseño, operación y acción. La investigación generada se debe convertir en un elemento central de las iniciativas que impulsan los gobiernos para mejorar el bienestar y el desarrollo de las comunidades, mediante el concepto de sociedad del conocimiento. De igual manera, la función del Estado como rector y autoridad sanitaria, como garante del derecho a la salud, lo hace de manera necesaria un actor principal. Bajo esta perspectiva, esta disciplina moderna logra sus objetivos a través de tres grandes acciones: 1) la evaluación y vigilancia de los indicadores de salud de las comunidades y poblaciones para identificar problemas y prioridades de intervención; 2) la formulación de políticas públicas en colaboración con líderes comunitarios y gubernamentales, con el fin de resolver los problemas de salud identificados; 3) el aseguramiento del acceso, para todos los miembros de la sociedad, a una atención médica apropiada y costo-eficiente, que incluya servicios y acciones para promover la salud y prevenir enfermedades.

En el contexto de las ciencias de la salud, también es relevante distinguir entre lo que corresponde a la prestación de servicios personales (dirigidos al individuo) y los no personales (dirigidos hacia la comunidad). La salud pública prioriza las acciones que se llevan a cabo sobre protección, promoción de la salud y prevención en el ámbito de poblaciones humanas. En lo que respecta a las interacciones con el modelo de atención médica, las acciones de la salud pública se dirigen tanto a la organización y a la planeación, como a garantizar que los grupos que se encuentran en desventaja social logren un acceso equitativo a servicios integrales de salud.

Hoy en día por lo tanto, la definición que hemos propuesto está en función de un movimiento social orientado al esfuerzo organizado del Estado y la sociedad civil, que utiliza una práctica multidisciplinaria basada en la evidencia científica para generar información, estrategias y acciones que puedan proteger, fomentar y promocionar el bienestar de la población en función de la salud positiva y la prevención de enfermedades. Asimismo, es responsable de establecer estrategias efectivas para vigilar, intervenir, restablecer y rehabilitar a grupos de población que sufren eventos mórbidos. A final de cuentas el objetivo principal es que a través de la realización de investigaciones relevantes y de alto rigor científico, orientadas a la resolución de los problemas nacionales de salud, se promuevan intervenciones que sean las más costo-eficientes (que al menor costo se pueda obtener el mayor beneficio) y que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la población en su conjunto.

En este último punto radica la importancia de la labor del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), ya que tiene por misión, la de “contribuir a la equidad social y a la plena realización del derecho a la protección de la salud a través de la generación y difusión de conocimiento, la formación de recursos humanos de excelencia y la innovación en investigación multidisciplinaria para el desarrollo de políticas públicas basadas en evidencia”. El INSP se concibe como “el centro de investigación y docencia líder en América Latina en la formación integral de la fuerza de trabajo en salud pública, y en la generación de conocimiento de referencia obligada para la formulación, organización y conducción de políticas públicas para la salud de alcance nacional y regional”.

Los invito a conocer las actividades que realizamos en el instituto en beneficio de la población mexicana y del ámbito regional, así como la amplia gama de posibilidades para ingresar al programa académico de estudios de posgrado en salud pública (http://www.insp.mx/). A final de cuentas, es sólo con la participación de la sociedad civil en conjunto con instituciones como el INSP que se puede configurar una respuesta social organizada para beneficio de toda la colectividad.


 

Dr. Eduardo Lazcano-Ponce / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Director del Centro de Investigación en Salud Poblacional
Instituto Nacional de Salud Pública