Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Retos de la ganadería mexicana ante el cambio climático

En México, aún cuando la presencia de condiciones climáticas como las inundaciones o sequías se observan prácticamente cada
año, éstas siguen representado un gran reto para la ganadería nacional, puesto que a su paso dejan pérdidas y daños cuantiosos para el sector ganadero. Sin embargo, lejos de ver una solución, la situación se está volviendo más compleja y urgente; al menos así lo dejan ver los resultados presentados en el quinto informe del “Panel Intergubernamental de Cambio Climático” (IPCC por sus siglas en inglés), donde afirman y demuestran que aumentarán en magnitud y frecuencia los eventos climatológicos extremos, debido a que la humanidad aún no ha hecho lo suficiente para disminuir sus emisiones de gases con efecto invernadero de manera significativa, por lo que estos han aumentado la temperatura promedio del planeta y este calentamiento global afecta fuertemente los sistemas climáticos mundiales, provocando un fenómeno meteorológico conocido como cambio climático.
Los perjuicios que el cambio climático trae para la ganadería mexicana van más allá de los daños a las instalaciones y potreros en los lugares de producción, ya que se prevé un fuerte impacto en el cultivo de granos para la alimentación animal con importantes reducciones en los rendimientos de cultivo de maíz, trigo, soya y sorgo a nivel mundial. Dado que en México se tiene alta dependencia de estos insumos, sobre todo de importaciones de los Estados Unidos de Norteamérica, país que también sufrirá los efectos del cambio climático puesto que se pronostican reducciones en las exportaciones con el consecuente aumento de los precios y del abasto. En vista de que, sin alimento la producción queda paralizada, el futuro de la ganadería mexicana parece poco alentador si no resuelve la dependencia a las importaciones de alimento y los retos que le plantea el cambio climático a la producción de alimento nacional.
En términos de cambio climático la ganadería mexicana no sólo debe enfrentar los retos de falta de insumos y forrajes, sino también el de reducir sus propias emisiones, ya que se ha reportado que con respecto a otros países, en México se llega a emitir hasta un 50% más de gases con efecto invernadero en la producción de un kilogramo de carne. Debido al manejo inadecuado de las excretas en las unidades ganaderas en las que los animales permanecen en confinamiento, también llamadas intensivas. Por lo que adicionalmente al problema del desabasto de insumos, es necesario incluir cambios en el manejo de estas.

El manejo de las excretas en unidades de producción en confinamiento, pese a ser un reto, es también una gran oportunidad ya que las heces son un cúmulo de nutrientes que podrían funcionar como una fuente de energía y fertilidad, y si su manipulación no es adecuada producen gases con efecto invernadero, que adicionalmente contaminan el suelo y el agua.
En la primera década de este siglo se ha promovido la captura y aprovechamiento de metano (gas con efecto invernadero) mediante la fermentación de las excretas en reactores que funcionan en ausencia de oxígeno (biodigestores) para aprovechar su valor energético en la combustión (por ejemplo para producir electricidad), sin embargo, no se le ha dado un aprovechamiento integral, puesto que la mayor oportunidad que ofrecen es el reciclamiento de los nutrientes que contienen para ser usados en la fertilización de cultivos.
De esta forma, la fertilización orgánica de zonas agrícolas representa un círculo virtuoso con la creación de vínculos necesarios que permitan obtener beneficios compartidos entre la agricultura y la ganadería, donde se reduce la carga ambiental de la ganadería al no desechar los nutrientes de las excretas a la vez que se reduce la incertidumbre en el abasto de insumos, aumentando la posibilidad de mejorar la fertilidad del suelo y en forma indirecta el rendimiento de los cultivos y forrajes.
Por otra parte, otra área que presenta grandes retos es la fertilización orgánica por la defecación en los potreros, una actividad normal en las unidades con ganado en pastoreo, que participa en el crecimiento de los pastos, considerados como el principal alimento en este sistema, así como en la reducción de la entrada de insumos externos.
Este tipo de producción es altamente responsable del cambio climático, por la deforestación de bosques y selvas, como consecuencia de la sobreexplotación y degradación de los hábitats regionales, ya que estas acciones reducen la capacidad que naturalmente tenía el planeta para capturar el dióxido de carbono (principal gas con efecto invernadero).
Así entonces, la ganadería en extensivo frecuentemente supera la capacidad del lugar con un mayor número de animales, además de no realizar suficientes prácticas agrícolas que reincorporen los nutrientes cosechados por los animales, por lo que el ganadero va expandiendo la superficie usada para el pastoreo, provocando un círculo vicioso que además deja en mayor grado de vulnerabilidad a la ganadería de este tipo ante los efectos del cambio climático.
Finalmente, para afrontar los retos y aprovechar las oportunidades ante el cambio climático en la ganadería, es necesario hacer cambios estructurales que permitan la integración con el sector agrícola, y formar círculos virtuosos entre el aprovechamiento de los nutrientes en las excretas de la ganadería en intensivo y la necesidad de fertilización en la agricultura. Además de mejorar las condiciones de los terrenos que utiliza la ganadería en extensivo con el aumento en la diversidad de plantas, la rotación de los cultivos y la reducción de la sobreexplotación de los potreros.


ºM.M.V.Z. Miguel Ángel García García / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
ºDr. Rafael Olea Pérez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México.