Las computadoras han facilitado muchas de las actividades que realizamos los seres humanos; sin embargo, su uso no ha sido siempre fácil. En sus inicios, la población no podía disponer de una computadora tan fácilmente como en estos días, esto debido a varias razones: por su alto costo, porque era necesario tener conocimientos especializados para poder operarlas, por su enorme tamaño y su difícil mantenimiento, etcétera. Por las razones antes mencionadas, solo se encontraban en los centros de investigación, dependencias de gobierno o en las grandes universidades. Al paso del tiempo, se fueron desarrollando técnicas y tecnologías que permitieron miniaturizar las computadoras y, así, la población en general pudo adquirir un equipo para uso personal. Además, con la integración de las interfaces gráficas y los dispositivos periféricos (mouse y teclado, principalmente) se simplificó la manera de interactuar con el software.

Con el fin de mejorar la comunicación entre las computadoras (o cualquier dispositivo electrónico) y los seres humanos, surge un concepto denominado Interacción Humano Computadora (HCI, por sus siglas en inglés) en donde se busca implementar nuevas formas de interacción, de tal manera que resulte más cómoda la comunicación y se minimice la complejidad en la manipulación del software.

Hay que mencionar que, en la actualidad, los seres humanos interactuamos no solo con las computadoras sino también con diversos aparatos electrónicos, los llamados dispositivos inteligentes: los smartphone, tabletas, televisores, electrodomésticos, entre muchos más. Todos los anteriores cuentan con softwares que permiten interactuar con las características particulares de cada uno de ellos, por lo que, las compañías y fabricantes privilegian que la comunicación entre el dispositivo y el usuario sea lo más cómoda posible.

Como consecuencia de lo anterior, los sistemas de interacción humano-computadora se están convirtiendo en medios fundamentales para poder relacionarse con el hardware y software de los dispositivos electrónicos. Es decir, ya no solo basta ingresar las órdenes mediante el teclado o el mouse, sino que se desarrollan tecnologías en donde la interacción se realiza mediante partes del cuerpo. Por ejemplo, se pueden utilizar las manos, los ojos, los dedos, los pies o la cabeza, todo esto con el fin de poder mejorar la experiencia del usuario con los dispositivos.

Una forma cómoda y natural de establecer una comunicación con los dispositivos electrónicos es mediante los gestos. Los gestos, según la Real Academia Española, “son movimientos del rostro, de las manos o de otra parte del cuerpo, con que se expresan afectos o se transmiten mensajes”. Es decir, son esos movimientos que realizamos los seres humanos que representan en ocasiones palabras, de tal manera que no es necesario decirlas de viva voz para poder interpretarlas; como ejemplo, el “adiós”, en México se realiza levantando ligeramente el brazo y agitando la mano en movimientos de izquierda-derecha.

Aunque los gestos son en ocasiones distintos en algunas culturas, es claro que no se necesitan decir palabras para interpretarlos. En estos tiempos, los grandes fabricantes de tecnologías están aprovechando los gestos para facilitar el uso del software de los dispositivos. Algunos de ellos son: GMD GestureControl para dispositivos Android desarrollada por Google, en donde se puede establecer un gesto particular para cada aplicación dibujándolo con los dedos en una pantalla; Motorola, con sus Acciones Moto que permite activar, por ejemplo, la linterna agitando dos veces el dispositivo o girar para activar la cámara instantánea. Los fabricantes Samsung y LG también han implementado los gestos en sus televisores; por un lado, los Smarttv de Samsung, en sus series 7 mil y 8 mil, integraban la interacción mediante el control de voz y de gestos, lo cual permitía realizar acciones como encender la televisión, subir volumen, bajarlo o ir pasando fotografías en pantalla.

Por otro lado, los gestos no solo se han aplicado en los teléfonos inteligentes o televisores, sino que también se han implementado en la industria automotriz, como Volkswagen, que incluye en algunos de sus vehículos el reconocimiento de gestos en su sistema multimedia para permitir al usuario subir o bajar el volumen, o bien, cambiar de estación de radio utilizando movimientos de la mano.

En cierta medida, los gestos permiten a los usuarios finales la interacción con el software o hardware utilizando partes del cuerpo. Los fabricantes están implementándolos en algunos de sus productos, sin embargo, el usuario final siempre será quien marque la pauta de su éxito.

Las universidades y los centros de investigación en México deben estar involucrados en el desarrollo de nuevas tecnologías y vincularse con los grandes fabricantes, de tal manera que se generen nuevas aplicaciones utilizando el reconocimiento de gestos. La oportunidad y el reto son grandes. Si no nos atrevemos a desarrollar nuestras propias ideas, seguiremos consumiendo tecnología, y no creándola.


Dr. Juan Paulo Sánchez Hernández / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Dra. Deny Lizbeth Hernández Rabadán / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Ing. Luis Ángel Mendoza Zetina / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Universidad Politécnica del Estado de Morelos,
Cuernavaca, Morelos, México