Las bacterias están dispersas en gran variedad de lugares en la naturaleza, y debido a esto, tanto el ser humano como los animales y plantas están en contacto con alguna o varias de ellas. Estos microorganismos pueden resultar benéficos, pero también patógenos en espera de algún organismo para infectar y desarrollarse en él. En este caso, los animales rumiantes como el ganado vacuno (vacas y toros) son fácilmente infectados por medio de la mordedura de las garrapatas que habitan en el campo.

Algunas de las bacterias que transmiten las garrapatas a los bovinos pueden provocar la enfermedad llamada anaplasmosis bovina, causante de la pérdida de peso, baja producción de leche, anemia, abortos y, en casos severos, la muerte. Si se tienen miles de cabezas de ganado el efecto de la enfermedad es todavía peor.

Ante este panorama, es necesaria la búsqueda de nuevas alternativas para prevenir estas enfermedades, las cuales permitan desarrollar mejores estrategias de salud como en el caso de las vacunas. Así como el hombre se vacuna contra ciertas bacterias y virus, en los animales resulta imprescindible.

El problema es que las bacterias patógenas poseen diversas estrategias de supervivencia, como la de crear múltiples variantes de proteínas que reconoce el sistema inmune del animal, lo cual permite evadirlo. En este caso, la vacuna no funciona en la prevención.

En los últimos años, la Genómica, que es el estudio de la información contenida en el genoma de los organismos, se ha desarrollado considerablemente y se emplea con gran éxito en muchas áreas de investigación. Por ello, la veterinaria no podía ser la excepción.

En realidad, los estudios genómicos pueden aplicarse a cualquier microorganismo cuyo genoma se encuentre secuenciado. El proceso básico consiste en secuenciar el genoma, y determinar las proteínas codificadas.

Si se conoce la información genómica de un microorganismo, como la de aquellos que afectan la salud del ganado bovino, es posible analizar y evaluar el potencial de algunas de sus proteínas para ser utilizadas como vacunas. Es el caso de las toxinas y otras proteínas que pueden estar relacionadas con el proceso de infección de la bacteria, esto se logra mediante la anotación del genoma que consiste en determinar para qué codifica cada marco abierto de su lectura. Hay que imaginar en este momento la cantidad de información por analizar cuando se conoce la secuencia del genoma de una bacteria de interés, en nuestro caso, se trata de dos bacterias que afectan a los glóbulos rojos de la sangre de los bovinos, llamadas Anaplasma marginale y Ca. Mycoplasma haemobos (figura 1). Si se compara el tamaño de su genoma de aproximadamente 1 millón 200 mil pares de bases, es como si se tuviera la información almacenada de 40 mil fotografías en una computadora.

Afortunadamente, esta gran cantidad de información puede ser manipulada en bases de datos y programas bioinformáticos que la procesan y la presentan visualmente de manera más entendible.

En este sentido, nuestras investigaciones se han enfocado en comparar los genomas (genómica comparativa) de bacterias como Anaplasma marginale provenientes de diferentes lugares de México, algunas más virulentas que otras, de tal forma que, si se lograran identificar proteínas específicas para cada tipo de bacteria, se obtendría la información de proteínas relacionadas con la patogenicidad de la bacteria (figura 2). En este estudio genómico se pretende identificar proteínas únicas, de acuerdo al origen geográfico, para utilizarse en el diseño y desarrollo de una vacuna contra la anaplasmosis.

El caso de Ca. M. haemobos inifap01 resulta muy interesante debido a que es una bacteria que no había sido reportada en México sino hasta julio del año 2016, fecha en la cual la identificamos por métodos de biología molecular en diversas muestras de sangre de animales, y cuyo genoma se ha registrado en la base de datos GenBank. Nuestro interés se centra en conocer la información de su genoma y determinar si posee proteínas asociadas con la patogenicidad, así como conocer la manera en la que interactúa con las células del animal y otras bacterias asociadas a los glóbulos rojos.

El uso de la genómica en el sector pecuario ha tomado mayor importancia en los últimos años. Ello ha abierto el panorama para seguir explorando y descifrando la información que las bacterias guardan celosamente en su genoma.


Dra. Rosa Estela Quiroz Castañeda / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Parasitología Veterinaria del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Cuernavaca, Morelos, México.