En un principio se crearon las hembras, pero llegó Sox9 y aparecieron los machos:
El sexo y la carrera armamentista

Dra. Verónica Narváez Padilla / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Ciencias de la UAEM
Archivo: Genética

Contrario a la leyenda popular en donde las hembras fueron creadas a partir de una costilla de un macho, la naturaleza parece haber creado a los machos a partir de las gónadas de las hembras. Esto fue demostrado en 1947 por Alfred Jost, quien hizo un experimento en el cual extrajo las gónadas de embriones de conejo cuando los embriones se encontraban todavía dentro del útero de su madre y observó que los conejitos que nacieron, independientemente de si eran XX o XY, se desarrollaron como hembras. Con esto concluyó que el desarrollo por “default” es hacia hembra y que de alguna forma el desarrollo hacia macho dependía de la presencia de las gónadas.

En 1959, dos grupos estudiaron a individuos humanos con los síndromes conocidos como el de Turner y de Klinefelter. Los individuos con síndrome de Turner son XO (es decir que solamente tienen un cromosoma sexual) y tienen el aspecto de hembras. Los individuos con el síndrome de Klinefelter son XXY y tienen el aspecto de machos. Con esta observación se dedujo que en el cromosoma Y debía existir algo que hace que las gónadas se desarrollen como testículos y fue cuando se empezó a buscar a lo que llamaron como el “factor determinante del testículo”. No fue sino hasta 1990 cuando se demostró que con sólo una pequeña porción del cromosoma Y, en donde se encuentra un solo gene, se puede inducir el desarrollo de testículos. A este gene se le llamó Sry, el cual se vio que es una proteína que prende y apaga genes. Se propuso que Sry es un gene maestro encargado de prender toda una cascada de genes involucrados en el desarrollo hacia macho. Entre los genes que se han encontrado está Sox9, el cual se ha demostrado que es necesario para la formación del testículo en todos los vertebrados. Si Sox9 no se prende, los testículos no se forman.

Más adelante se encontraron individuos que no tenían Sry, pero que eran machos así como individuos que aún teniendo Sry eran hembras. Vino entonces la búsqueda de los genes que estaban alterados en estos individuos y fue cuando la historia empezó a complicarse. Se encontraron individuos con Sry, pero que llevaban una duplicación de otro gene (llamado Dax1) siendo esto lo que causaba que fueran hembras. De esta forma se propuso que este gen estaba bloqueando la función del Sry. En individuos normales, Sry siempre es más fuerte por lo que le gana a Dax1, sin embargo, si por alteraciones en el genoma se logra hacer más fuerte a Dax1 (al tener un mayor número de copias de este gen), entonces ahora Dax1 gana y logra convertir al individuo hacia hembra. Fue así que se encontró que la determinación del sexo es una lucha entre las fuerzas masculinas y femeninas y que el resultado final depende de un delicado balance.

En esta lucha se han encontrado a varios participantes. Se encontraron individuos XY con mutaciones en el gene Fgf9, lo que hace que se desarrollen hacia hembra, mientras que individuos XX con mutaciones en el gene Wnt4 se desarrollan como macho. Al analizar lo que sucede en estos individuos se encontró que aquellos que no tienen Fgf9, prenden normalmente a Sry y a Sox9, sin embargo, este último es rápidamente apagado, por lo que no se forman testículos y la gónada se desarrolla como ovario. Por otro lado, en individuos XX que tienen alterado el gen Wnt4, los genes Fgf9 y Sox9 se prenden, por lo que se desarrollan testículos, aún en ausencia de Sry. Otro gen que causa reversión de hembra a macho es Rspo1, el cual, al no estar presente, permite la expresión de Fgf9 y Sox9, causando la formación de testículos en individuos XX. Esto nos lleva a ver un panorama en donde la determinación de un sexo o el otro depende la contienda entre Dax1/Wnt4/Rspo1 y Sry/Fgf9/Sox9 los cuales se reprimen unos a otros.
Esto cambia la visión anterior en donde se suponía que la determinación hacia hembra era pasiva, mientras que la de macho era activa y trae consigo la explicación a otro problema que se había planteado: ¿Qué pasa en las especies que no tienen Sry, o en aquellas donde la determinación del sexo no depende de los cromosomas (como puede ser la temperatura, etc.)?
Algo interesante es que en la naturaleza existen mecanismos muy variados para la determinación del sexo, lo cual contrasta con lo conservado que son los mecanismos para otras cosas (por ejemplo, los mecanismos para la formación de los ojos es muy conservado a lo largo de la evolución siendo los mismos desde moscas hasta humanos). Sin embargo, a pesar de que los primeros pasos en la cascada de determinación son muy diversos, se ha encontrado que los pasos más abajo (por ejemplo la activación de Sox9), es algo conservado. De forma que se cree que la lucha entre los genes, finalmente desemboca en prender o no a Sox9 y que dentro de los factores que están ayudando a irse hacia uno u otro lado pueden entrar el Sry en algunos casos o factores como la temperatura, afectando la actividad bioquímica de algunos genes en la cascada.

De esta forma, la dura disputa por el sexo parece encontrarse así: En un principio se crearon las hembras, pero llegó Sox9 y aparecieron los machos. Entonces llegó Wnt4 para apagar a Sox9 y regresar el desarrollo hacia hembra y fue cuando surgió Fgf9 y volvió a cambiar el destino hacia macho, prendiendo a Sox9 (y apagando a Wnt4). Aparece entonces Rspo1 para apagar a Fgf9 y a Sox9, por lo tanto entra al ataque Sry para prenderlos otra vez. Aparece en escena Dax1 tratando de contrarrestar a Sry, pero hasta la fecha no logra tener suficiente fuerza, pero seguramente pronto conseguirá refuerzos. Esperaremos a ver que nos depara la evolución. Ya ganará Dax1 y entonces habrá algún otro gen que llegue para tratar de desactivarlo. Los sexos están inmersos en una gran carrera armamentista.


La Dra. Verónica Narváez Padilla es originaria de la Ciudad de México y radica en Morelos desde hace 14 años. Realizó sus estudios de licenciatura en Investigación Biomédica Básica en la UNAM. El doctorado en Biología del Desarrollo, estudiando la determinación sexual en ratón, en el National Institute for Medical Research de Londres. Actualmente es directora de la Facultad de Ciencias de la UAEM y una de sus líneas de investigación es el estudio de los genes que controlan la diferenciación sexual, específicamente en mamíferos.