La etología es el estudio del comportamiento de los animales en su medio natural; se basa en la capacidad que tienen los organismos para responder a ciertos estímulos de su entorno. Por ejemplo, el vuelo de orientación de algunos insectos hacia un estímulo, que pueden ser el alimento o la pareja. Estos conocimientos se pueden utilizar para manipular el comportamiento de los insectos plaga con el fin de proteger los cultivos agrícolas.

Generalmente, las plagas de insectos se combaten con insecticidas químicos, los cuales provocan efectos nocivos en el medio ambiente y problemas de salud en los humanos; además causan resistencia en las plagas, lo que provoca la necesidad de utilizar químicos cada vez más fuertes y en mayores dosis. Esto daña por supuesto la fauna benéfica como los depredadores, parasitoides y polinizadores. Por lo tanto, es importante encontrar alternativas de manejo para los insectos plaga que sean amigables con el medio ambiente.

El control etológico es una alternativa que puede ser aplicada en un manejo integrado de plagas para disminuir el daño a los cultivos. Desde el punto de vista práctico, las aplicaciones de este tipo de control incluyen el uso de repelentes (inhibidores de alimentación o substancias diversas con efectos similares) o bien, el uso de trampas combinadas con atrayentes (feromonas, cebos alimenticios, luz).

Una feromona es un conjunto de compuestos químicos liberados por un organismo que pueden atraer o repeler a otro de su misma especie. Estos pueden ser sexuales, que cumplen con la función de atraer al sexo opuesto para la cópula; las feromonas de agregación pueden atraer tanto a hembras como a machos.

Los compuestos que presentan las feromonas de los insectos, después de ser identificados químicamente, son sintetizados y se utilizan para atraer a los de su misma especie y capturarlos en trampas para mantener controlada la plaga. Otra función de ellas consiste en monitorear el arribo de las primeras poblaciones a los cultivos para implementar alguna medida agroecológica para el manejo de la plaga. Una ventaja de utilizar las feromonas es que son altamente específicas de cada especie, de tal manera que aseguran capturar solamente al organismo causante del problema.

Otros factores que influyen en la respuesta del insecto y que pueden utilizarse en las trampas, son colores, luz o atrayentes alimenticios. El diseño de la trampa depende de los hábitos del insecto. Por ejemplo, las trampas pegajosas para la mosquita blanca y los trips; así como las trampas de agua para los pulgones basados en la atracción que estos insectos tienen por el color amarillo y empleadas de manera eficaz para la captura de estas plagas (figura 1, pág. 34). Las trampas de luz se han utilizado con éxito para la captura masiva de palomillas y escarabajos, están basadas en el espectro de luz percibido por los ojos de los insectos que va de los 350 nanómetros del infrarrojo hasta los 650 del ultravioleta.

Por ejemplo, para el escarabajo japonés, un insecto que se alimenta de las rosas, las vides, el maíz y diferentes plantas frutales, se utiliza una combinación de la feromona sexual que atrae a los machos además de un cebo alimenticio que predominantemente atrae a las hembras. Los estímulos visuales también son importantes, por ello se emplean por lo general trampas de color blanco. Las feromonas de agregación atraen a machos y hembras del picudo del algodón. Para la chinche marmoleada, una especie que se alimenta de varios cultivos de importancia económica (cítricos, manzana, pérsimo), se han evaluado trampas cebadas con una feromona de agregación, y el diseño de una trampa piramidal fue el que capturó más chinches (figura 2).

En el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (CEPROBI) del Instituto Politécnico Nacional, a nivel de campo se evalúan trampas de luz con diferentes longitudes de onda para la captura de insectos nocturnos, y trampas amarillas pegajosas para la de insectos diurnos, con el fin de determinar cuáles están asociados al cultivo de jatrofa, una planta utilizada para la producción de biodiesel (figura 3).

En el Laboratorio de Ecología Química de Insectos del Departamento de Interacciones Planta-Insecto del CEPROBI se realizan bioensayos a nivel de laboratorio orientados a determinar la preferencia de colores. De igual manera, se evalúan los compuestos atrayentes sexuales
o de agregación para la chinche patas de hoja, una especie que se alimenta de varios cultivos de importancia económica. En campo, se determina la combinación de qué tipo, color y forma de trampa son más efectivas para la captura de este insecto (figura 4). El uso de estas trampas con atrayentes específicos podrá contribuir como alternativa para el manejo agroecológico de esta chinche.


Biól. Sandra Lisbeth Franco Archundia / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Dr. Víctor Rogelio Castrejón Gómez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Desarrollo de Productos Bióticos
del Instituto Politécnico Nacional, Yautepec, Morelos, México.