Para los Gobiernos estatales del siglo pasado los temas de Ciencia y Tecnología carecían de un lugar dentro de su Plan de Desarrollo y no recibían presupuesto. La construcción de capacidades era lenta y azarosa por la falta de planeación estratégica, sin embargo, gracias a la descentralización de diferentes instituciones de carácter nacional las entidades comenzaron a generar investigación científica y formación de recursos humanos de alta especialidad.

El estado de Morelos, en particular, tiene una larga tradición en la investigación que inicia con la instalación en 1940 del Campo Experimental de Zacatepec, ahora Instituto Nacional de Investigación Agrícolas, Forestales y Pecuarias INIFAP, como una decisión del presidente Lázaro Cárdenas de acercar los resultados de la investigación científica a los productores de caña de azúcar.

Posteriormente y de manera individual se instalaron diferentes centros e institutos de investigación entre los que destacan el Centro Nacional de Parasitología Animal ahora Centro Nacional de Servicios de Constatación en Salud Animal CENAPA (1975), el Instituto de Investigaciones Eléctricas ahora Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias INEEL (1975), el Campus Morelos de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM-Morelos (1983), el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos CEPROBI del Instituto Politécnico Nacional (1984), el Centro Nacional de Investigaciones Disciplinarias en Parasitología Veterinaria CENID-PAVET (1985), el Centro de Investigación Biomédica del Sur CIBIS del Instituto Mexicano del Seguro Social (1986), el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua IMTA (1986), el Centro Nacional de investigación y Desarrollo Tecnológico CENIDET del Tecnológico Nacional de México (1987) y el Instituto Nacional de Salud Pública INSP (1987).

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos UAEM detona, de manera paralela, un importante proceso de fomento a la calidad en investigación que se concentra en la incorporación de profesores con nivel de doctorado dedicados a la investigación de frontera. Gracias a esta política los centros de investigación de la UAEM comienzan a consolidarse alrededor de las escuelas y facultades para la realización de investigación en temas como las Ciencias Biológicas, la Biotecnología, la Ingeniería y Ciencias Aplicadas, las Ciencias Sociales y Humanidades entre otros. Gracias a este oportuno rediseño, la investigación que se realiza en la UAEM es, actualmente, competitiva tanto a nivel nacional como internacional.

Durante el mismo periodo de tiempo, Morelos comenzaba la transformación de su economía, hasta entonces basada en la agricultura, a la participación de una incipiente industria siendo las principales la automotriz y la química en su vertiente farmacéutica: MEXAMA (1962), LePetit (1967), NISSAN (1966), UNIPAC (1966), SYNTEX (1967) y ORSABE (1979) instaladas en CIVAC (Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca) detonaron un proceso que se enriquecería más tarde con la llegada de Pond’s (1972) y Christianson (1973) entre otras que todavía permanecen como Buckman, Baxter y Tokai. La década de 1980 a 1990 estuvo marcada por las dificultades económicas del país, sin embargo, la industrialización de Morelos continuó con la instalación de los Parques Industriales de Cuautla y Yecapixtla donde se instalan importantes empresas transnacionales como son Saint Gobain, Continental y Malta Cleyton, respectivamente.

En este escenario transcurre la administración del gobernador Antonio Riva Palacio López (1988-1994) quien identifica la oportunidad de acelerar la transformación industrial del Estado mediante el desarrollo tecnológico. Para ese momento Morelos contaba ya con una participación importante de centros de investigación y en particular el director del Instituto de Investigaciones Eléctricas, el Ing. Guillermo Fernández de la Garza, ejerció un importante liderazgo para que junto con el entonces Secretario de Desarrollo Económico Rodolfo Becerril Straffon desarrollaran el diseño del Parque Tecnológico de Morelos para lo cual se constituye un fideicomiso de desarrollo el 9 de agosto de 1988.

El proyecto del Parque Tecnológico de Morelos comprendió la adquisición de un predio cercano a Tres Marías en el municipio de Huitzilac, al norte del Estado, que fue dotado con infraestructura básica. Para formar al personal del Parque se instala un bachillerato tecnológico en lo que es ahora el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 154. Desafortunadamente el proyecto se enfrentó a una serie de vicisitudes que impidieron su realización, sin embargo, el predio fue donado a la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM para la instalación del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Ovina CEIEPO que opera a la fecha.

Durante su gestión como gobernador Jorge Carrillo Olea (1994-1998) incorporó a su gabinete a dos mujeres académicas e investigadoras, Martha Luz Arredondo en la Secretaría de Desarrollo Social y Úrsula Oswald Spring en la Secretaría de Desarrollo Ambiental sin que exista evidencia de mayor vinculación con el sector de la investigación en el Estado.

A pesar de la creciente interacción del Gobierno estatal con los Centros e Institutos de investigación no es sino hasta el año 2000 que el gobernador Jorge Arturo García Rubí elabora el primer catálogo oficial de centros e institutos donde se identifica ya cada uno junto con sus líneas de investigación. Este primer esfuerzo permite esbozar los elementos mínimos indispensables para una vinculación más cercana y efectiva entre el sector de investigación y el Gobierno estatal.

LA FORMALIZACIÓN

El nacimiento del siglo XXI se vio marcado por la primera transición política en el Gobierno federal mexicano. Con un voto mayoritario, el Partido Acción Nacional con su candidato Vicente Fox toma la Presidencia de la República e inyecta a la administración pública una visión más orientada al mercado y a las empresas. Igualmente por primera vez en la historia de los Gobiernos en México se utiliza el término innovación en acciones y programas y se identifica a la ciencia y a la tecnología como motores del desarrollo económico. Con la finalidad de alinear los diferentes esfuerzos de inversión el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología