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Departamento de Educación Secundaria Técnica
Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos
Archivo: Ecotecnología.

El problema más apremiante para cualquier ser vivo es obtener nutrientes para conservar su existencia. Esta parece una afirmación sin importancia, porque se asume que todos tienen a su alcance el alimento que requieren cotidianamente, tanto más, cuando de seres humanos se trata. Sin embrago, algo muy complejo sucede con el aprovisionamiento de todos los satisfactores para mitigar el hambre, donde se incluyen granos básicos, frutas y verduras frescas, varios tipos de carne y sus derivados, leche y sus derivados, aceites comestibles, entre muchos otros, porque al llegar a cualquier expendio de alimentos, sea del tipo que fuere, se encuentra una amplia variedad de productos en grandes cantidades, pero al revisar la procedencia resulta que muchos de ellos han realizado un largo recorrido para poder estar al alcance del consumidor local. La organización Grain sostiene que por procesamiento, transporte, empacado y venta al menudeo de los alimentos, se produce del 15 al 20 % del total de emisiones de gases con efecto invernadero.
         Una simple reflexión sobre la complejidad de esta cuestión, la realizó hace dos años, aproximadamente, un colegiado de docentes de la Escuela Secundaria Técnica No. 20 de Coatetelco en el municipio de Miacatlán en Morelos, modalidad agropecuaria, preguntándose ¿cómo sería posible implementar procesos productivos para obtener alimentos de alta calidad nutricional, a bajos costos económicos y ambientales, en el contexto local?
Llevaría mucho espacio relatar la búsqueda de las posibles alternativas, en concreto haré referencia a dos de las seleccionadas: la lombricultura y la entomocultura (crianza controlada de insectos benéficos).
             La lombricultura, utilizando la lombriz roja Eisenia foetida, para la transformación de hojarasca, combinada con estiércol de vacas, cabras o caballos, en fertilizantes de alta calidad nutricional para todo tipo de vegetal. Fertilizantes o abonos en dos presentaciones: lombricomposta solida y lixiviado liquido. Se eligió la lombricultura para evitar la quema de los materiales antes mencionados, práctica muy común en la comunidad, obteniendo varios beneficios simultáneamente: evitar los efectos de la combustión hacia la atmosfera; obtener fertilizantes orgánicos, para uso en cultivos locales o para su comercialización foránea; contar con una fuente de proteína de alta calidad para tilapias, peces ornamentales, grillos, pollos y gallinas, provenientes del consumo directo de las lombrices cultivadas.
Respecto a la entomocultura, se seleccionó a un insecto coleóptero, el Tenebrio molitor, de metamorfosis completa, consistente en 4 fases: huevecillo, larva, pupa y adulto; siendo la fase larval la que tiene importancia nutricional.
Los cultivos controlados del tenebrio se realizan en cajas de plástico, en las que se agrega trigo forrajero como alimento y medio ambiente vital, para que los adultos realicen la reproducción depositando sus huevecillos, que serán larvas al paso de unos días. Aquí comienza el proceso de producción para obtener un alimento para el consumo humano, con 20% de proteína de alta calidad biológica y aceites esenciales oleico y linoleico, en proporción similar al aceite de oliva.
Nutricionalmente, lo más recomendable es la ingestión de las larvas vivas (previo masticado) para que no pierdan ninguna de sus propiedades; gastronómicamente, se han preparado en variadas formas, entre ellas, empanadas, en arroz, en escabeche, adobadas, fritas doradas, en gorditas de manteca, en tamales de masa, en pizza, con pulpa almibarada de tejocote.
           Lo más importante, es que las larvas de tenebrio, representan una opción viable como sustituto de carne en la dieta cotidiana de comunidades marginadas, porque solo requieren una baja inversión, un mínimo de espacio y mantenimiento; otras de sus bondades son, que no producen ningún olor, no hacen ruido, no generan desechos que retirar con frecuencia, pueden ser manejados por niños, y todos los desecho finales se utilizan en los lombricultivos. También las larvas se pueden utilizar como alimento vivo para todo tipo de mascotas, como peces, serpientes, aves de ornato y canoras, pollos, gallinas, hurones, tarántulas, escorpiones, iguanas, lagartos.
        Tanto las lombrices rojas como los tenebrios, son oportunidades para enseñar a las nuevas generaciones el cuidado y protección de los seres vivos, como habitantes de un mismo planeta, y un principio básico del desarrollo sustentable: enseñar a preservar el ambiente con todos sus componentes, vivos y no vivos, para siempre tener oxigeno, agua, alimento y espacio vital; para que la vida siga en todo su esplendor sobre la Tierra.


Semblanza


El MVZ. Antonio Real Hernández, es Jefe de enseñanza en Educación Tecnológica Agropecuaria, Supervisión Jojutla Poniente, Sector IV Jojutla, Departamento de Educación Secundaria Técnica del Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos.