Dra. Beatriz Escobar Morales / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto Tecnológico de Cancún
Archivo: Ecología

Vivir en un departamento y administrar tus desechos sólidos requiere de un gran esfuerzo. Sin lugar a dudas, el mayor problema lo representa la basura orgánica, ya que la tardanza en su recolección, aunado a estar demasiado tiempo mal almacenada provoca olores indeseados, que pueden llegar a inundar la casa.
Con el objetivo de iniciar una propuesta diferente para este tipo de desechos, que se manejan en espacios tan complicados como los departamentos, decidimos hacer composta. El primer paso fue armar el plan:
           Para empezar, se compró un saco de tierra, una palita, una caja plástica hermética grande, y se reciclaron los envases de leche tipo tetrapack. Lo siguiente consistió en decidir el destino de cada uno de los tipos de desechos orgánicos, para lo cual fue necesario considerar las opciones más ingeniosas:
Por ejemplo, los residuos de carne y pollo se destinaron para el gato del vecino. Los demás residuos como fruta, verdura y otros, se almacenaron en los envases tetrapack.
Después de esto, nuestro plan de almacenamiento en recipientes cerrados, nos permitió aligerar el proceso de descomposición debido a la creación de un ambiente ideal sólo para bacterias y otros microorganismos encargados del proceso de putrefacción de la materia orgánica. Al estar aislado el material orgánico nos permitió evitar plagas indeseables como moscas, cucarachas y otros insectos.
El proceso de descomposición dentro de los envases tetrapack dura aproximadamente una semana. Posteriormente, este material descompuesto se traslada a un recipiente de aproximadamente 4 litros, donde se revuelve con tierra, y a continuación pasa a un recipiente plástico con tapa hermética más grande, llamado compostero, en el que alternamos capas de residuos y tierra, para hacer el proceso más eficiente. Después de su maduración, el resultado final, es una tierra húmeda de color oscuro, que es la composta.
Este proceso fácil y sencillo nos permitió obtener una transformación de la desagradable basura orgánica en aproximadamente dos meses, ya que los residuos que obteníamos de los envases tetrapack estaban bastante descompuestos al momento de revolverlos con tierra. El destino final de la tierra de composta fue una pequeña jardinera del patio de atrás, y fue sorprendente observar que cualquier semilla que fuera depositada se convertía en una hermosa plantita.
          De esta forma, sin darnos cuenta, empezamos a tener plantas de aguacate, ajo, limón, naranja, entre otras semillas que por sí solas fueron naciendo. A todas ellas se les ubicó en un mejor lugar, donde tuvieran la posibilidad de convertirse en un lindo y frondoso árbol.
El primer visitante que llegó a casa y nos encontró desarrollando la ofensiva contra la basura, nos comentó que había escuchado acerca de la composta, pero específicamente no sabía lo que era. Muy contentos por el interés mostrado, lo invitamos a tomar asiento y le explicamos que podíamos sacar ventaja de la materia orgánica, la cual se descompone por la acción de bacterias que están presentes en forma natural en estos residuos. Este proceso requiere cuatro elementos claves: nitrógeno, carbón, humedad y oxígeno, y su objetivo principal es evitar la putrefacción de los residuos orgánicos.
Posterior a esto, diferentes amistades que nos visitaban seguían de cerca nuestra actividad con la composta. Algunos comenzaron a solicitarnos tierra, y después de observar lo bien que les iba a sus plantas se animaron y empezaron a hacer su composta. Al poco tiempo, nos invitaban también a sus casas para mostrarnos orgullosos sus primeros resultados.
          Sin lugar a dudas, la experiencia conjunta con nuestras amistades cercanas ha sido gratificante, pero esperamos que el círculo se expanda, y que la elaboración de la composta, a partir de residuos orgánicos caseros, se vislumbre como una alternativa para disminuir el impacto ambiental causado por el transporte y la gestión de residuos.
En nuestra experiencia, lo más importante, fue tomar conciencia de que las personas que hacen composta, al adoptar la costumbre de separar sus residuos, crean una responsabilidad ambiental y obtienen una mayor perspectiva del problema, y por qué no, también le ahorramos la desagradable experiencia olfativa a los recolectores de basura municipales.
Para finalizar quiero señalar que la ciudad de Cancún genera una gran cantidad de residuos orgánicos que van a parar a los rellenos sanitarios, nuestra propuesta es que a través de las técnicas de compostaje se reducirá significativamente esta cantidad al ser el compostaje una opción tecnología sostenible para el tratamiento de los residuos sólidos orgánicos. Ante esta problemática, el laboratorio de Energía y Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Cancún ha buscado alternativas para evitar su depósito en vertederos de basura municipales. Con este primer acercamiento se pretende demostrar la factibilidad técnica de los composteros en casas habitación con espacios reducidos.

 


Semblanza


Beatriz Escobar Morales es doctora en ingeniería por el Centro de Investigaciones en Energía, campus Morelos (CIE-UNAM). Actualmente colabora en el Instituto Tecnológico de Cancún en el laboratorio de energía y medio ambiente (estancia posdoctoral) realizando la síntesis de catalizadores nanoestructurados para ser utilizados en celdas de combustible tipo PEM. Así como en la implementación de un sistema híbrido solar-hidrógeno-celda de combustible.