sequias

El fuego es un agente constante de cambios en el paisaje, en el mantenimiento y en la evolución de los ecosistemas, particularmente cuando su origen es consecuencia de procesos naturales, y es parte esencial de los sistemas de vida humanos desde el uso y manejo del fuego. Sin embargo, actualmente los incendios son en su mayoría provocados por el hombre, y sus consecuencias ecológicas y económicas resultan perjudiciales, ya que si la vegetación quemada no se regenera, el dióxido de carbono liberado permanece en la atmósfera, con graves consecuencias.

Panorama actual de los incendios

Durante las últimas décadas los incendios se han intensificado en frecuencia y severidad en muchas regiones del mundo. Así por ejemplo, en Estados Unidos el área forestal afectada por los incendios ha aumentado seis veces en las dos últimas décadas. En el oeste de ese país, el aumento repentino y marcado de la frecuencia y duración de incendios de gran magnitud está asociado a los recientes cambios climáticos en la región.
En forma similar, en el oeste de Norteamérica se ha observado, en una escala sin precedentes (más de 13 millones de hectáreas sólo en la Columbia Británica), el ataque de insectos de la corteza de los árboles, los cuales una vez debilitados son en su mayoría susceptibles a los incendios. Lo anterior se explica porque en veranos inusualmente cálidos e inviernos menos rigurosos se favorece un incremento en la reproducción de los insectos. En el caso particular de México, los datos resultan insuficientes y poco fehacientes en el mejor de los casos, ya que en su mayoría no existen.

Influencia de los incendios en el cambio climático

Uno de los mayores impactos de los incendios forestales en el medio ambiente son sus efectos sobre el cambio climático. La combustión de enormes cantidades de biomasa vegetal provoca la emisión de gases químicamente activos, entre los que se encuentran el dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano y óxido nítrico, además de pequeñas partículas de cenizas, gases que en conjunto reaccionan dentro de la atmósfera alterando su composición.
En los últimos 30 años se ha producido la mayor tasa de destrucción de los ecosistemas tropicales a raíz de los incendios derivados de la tala sostenida de bosques y del empleo del fuego para habilitar terrenos de cultivo. Si a lo anterior se le añade el aumento de la temperatura y el déficit hídrico o intensidad de la sequía, se observa que a lo largo de los años el riesgo es cada vez mayor.
Los incendios forestales constituyen un fenómeno generalizado en múltiples países, y los periodos de sequía son una de las causas que los detona. Si bien el fuego es un factor de equilibrio dinámico que regula la vegetación en los montes, y que se asocia con otras especies dentro del ecosistema, es el hombre quien desencadena el 95% de los incendios.


Dra. Norma Sánchez Santillán / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
UAM-Xochimilco