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Una vez que una especie se extingue, ninguna ley puede hacerla regresar: se ha marchado para siempre
Allen M. Solomon, ecólogo

El ser humano es una especie entre incontables millones, que a lo largo de su historia ha intentado cuantificar la diversidad biológica del mundo y a su vez descifrar el origen y la extinción de la vida en la Tierra.

La extinción siempre ha existido, sin embargo actualmente nos enfrentamos a una  pérdida masiva de especies animales y plantas que está asociada a la expansión de las poblaciones humanas.

Esta expansión ha traído consigo la necesidad de generar mayor cantidad de alimento, lo que ha propiciado que más del 60% de los principales ecosistemas del mundo estén degradados o se empleen de modo insostenible, efecto que también es resentido en el mar ya que se ha presentado una extracción excesiva de las poblaciones de peces, lo cual impacta de manera negativa en la diversidad marina.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), para el año 2007 más del 75% de los bancos pesqueros presentaban sobre explotación. Por otro lado, la pérdida de bosques y selvas se calcula en 7.3 millones de hectáreas por año, lo cual está ocasionando la disminución de un gran número de especies. Debido a este rápido declive de biodiversidad en los mares y en la tierra, es posible que no se conozca el estado de conservación de muchas poblaciones de animales, asimismo, es probable que muchas se encuentren actualmente en peligro de extinción.

Amenazas para la diversidad de especies

Desde antes de que los barcos españoles atracaran en las costas de lo que ahora es América, en el resto del mundo ya se comercializaba una gran cantidad de artículos de origen silvestre. Sin embargo, el nuevo continente aportó una diversidad importante de materiales nuevos provenientes de las vastas selvas y bosques ocasionando el incremento del comercio de flora y fauna en todo el mundo. Desde entonces, tal impacto de comercialización ha afectado significativamente a todos los ecosistemas, generando amenazas para la diversidad de especies endémicas.

Algunas de las amenazas son:
• La pérdida, la degradación y la fragmentación de los ecosistemas, debido principalmente a la deforestación para la expansión agrícola y ganadera.

• La sobre explotación de especies como es el caso de la amazonia brasileña en la que se cazan entre 67 mil y 164 mil toneladas de animales salvajes cada año y en las selvas centroafricanas se extraen entre 1 y 3.4 millones de toneladas de esta misma carne.

• El tráfico ilegal de especies se considera el tercer negocio ilícito más importante del mundo.

Una manera de conservar, proteger y vigilar a las especies de plantas y animales es a través de las reservas naturales, contribuyendo al mantenimiento de la diversidad del planeta. Sin embargo, en la actualidad únicamente el 12% de la extensión terrestre y el 1% de los ecosistemas marinos del planeta están bajo protección.

A pesar de los esfuerzos de conservación actuales, las áreas naturales terrestres y marinas siguen siendo insuficientes para compensar los principales motores de la pérdida de biodiversidad. Por lo que su permanencia y aumento son de gran importancia. Sin estos lugares protegidos, en corto tiempo habrá un mayor número de especies en peligro de extinción.

Pérdida y conservación de diversidad de especies en México

México es uno de los países que presenta mayores tasas de deforestación en el mundo, perdiendo 314 mil hectáreas anuales de cobertura boscosa. En la actualidad sólo se cuenta con el 10% de las selvas y el 50% de los bosques templados. De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología, se calcula que el país ha perdido más del 95% de sus bosques tropicales húmedos, mientras que de las selvas caducifolias sólo se mantiene una tercera parte.

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La pérdida de cobertura vegetal, ha impactado de manera significativa a las poblaciones de animales en todas las escalas. De acuerdo con las normas de conservación en México, se calcula que se han extinguido 49 especies en el territorio nacional, mientras que 475 están en peligro de extinción, 896 amenazadas y mil 185 sujetas a protección especial. Siendo México un país megadiverso está entre las naciones del mundo que pierde más rápidamente su biodiversidad.

Nuestras áreas naturales protegidas están destinadas para la conservación de las especies y abarcan en su conjunto el 9.85% de la superficie terrestre y de agua dulce, mientras que la protección marina equivale al 22.7% del mar territorial.

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La creación de estas zonas protegidas, ha beneficiado de manera significativa a especies en peligro como las tortugas marinas, el cóndor de california, el borrego cimarrón, el berrendo, una amplia variedad de especies de cactáceas endémicas, a la guacamaya, el quetzal, el flamenco rosado, la mariposa monarca, entre otros, lo cual ha contribuido a disminuir la pérdida de vegetación.
Cabe mencionar que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en México (CONABIO), ha identificado áreas de gran diversidad sin protección y ha creado planes de acción para la preservación de especies; sin embargo, para que puedan desarrollarse estas iniciativas se necesita de responsabilidad por parte de la sociedad y de la política gubernamental.

El éxito de la conservación depende en gran medida de que la sociedad tome conciencia de lo importante que es la diversidad de plantas y animales, ya que la existencia de la especie humana depende del bienestar del planeta.


M. en C. Arturo Zavaleta Aguilar / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Ecología, A.C.

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