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El espacio ganado en la práctica profesional, por el estudio de la presencia e influencia de factores psicológicos y sociales, en el proceso de salud enfermedad, condujo a que su campo de acción, se expandiera no solo a las personas de servicios de salud, si no a los propios profesionales de la salud. El ejercicio profesional y el estrés laboral asociado pueden afectar su salud, bienestar y desempeño profesional. Se ha comprobado que la profesión médica no es una defensa contra el estrés y la fatiga. Los efectos del desgaste emocional y físico son conocidos como síndrome del quemado o síndrome de burnout, problema que se manifiesta en quienes trabajan dentro de lo que se ha denominado profesiones asistenciales: profesionales de la enseñanza y trabajadores de la salud. Proceso que se inicia con una carga emocional que conduce a una despersonalización y reducida realización profesional del sujeto.

El síndrome de burnout se describe como un fenómeno progresivo producto del estrés laboral crónico, basada en sentimientos que encierran actitudes negativas dentro del ámbito laboral con resultados dañinos para el individuo y su lugar de trabajo. Su sintomatología se puede establecer en 4 grupos: conductuales, psicosomáticos, defensivos y emocionales; y consta de las fases: entusiasmo, frustración, apatía y quemado.

Los ámbitos afectados por el síndrome son el profesional, el familiar y el personal. Algunas características que pueden dar lugar al síndrome en el ambiente laboral son: carga excesiva de trabajo y poco tiempo para ello, falta de información o incapacidad para desarrollar las tareas y falta de apoyo. Otros factores que influyen son: baja autoestima, personalidad pasiva y rígida con dificultad de adaptación del entorno, estrés y privación del sueño.

Para la detección del síndrome de burnout se emplearon múltiples escalas, pero la más usada es la de Maslach Burnout Inventory.

Los profesionales de la salud se encuentran sujetos a una necesidad constante a las dificultades propias de la salud y bienestar de terceras personas. La relación con los pacientes y sus familiares no siempre es fácil y las expectativas de estos en ocasiones son difícilmente posibles para el profesional. Las propias expectativas con las que el médico comienza el desarrollo de la profesión resultan, con la práctica diaria, frustradas, y todo ello en ocasiones en un entorno de presión asistencial y social.

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El problema del desgaste profesional se encuentra latente o presente en la vida de los profesionales, el miedo a fracasar en su profesión, el temor a la estigmatización que comportan las enfermedades psiquiátricas, perder la credibilidad entre los colegas y los pacientes, la percepción de falta de confidencialidad de los servicios públicos, la ocultación del problema ante familiares y colegas, el entorno inadecuado y la pérdida del trabajo o ser inhabilitados para ejercerlo, suelen ser todos ellos factores que obstaculizan la intervención y el tratamiento e incluso el autocuidado básico.

A nivel individual deben instrumentarse recursos de protección para enfrentar de manera más eficiente los estreses propios de la función laboral. A nivel institucional deberán desarrollarse procedimientos efectivos de soporte asistencial para los médicos en situación de riesgo, como pudiera ser asistencia por un grupo de expertos capacitados en esta problemática. A nivel institucional deberá tomar en cuenta los servicios por los que rota el personal de hospitales.

Este síndrome podría estar relacionado con trabajos que demandan mucha tensión como por ejemplo: cuidados intensivos, urgencias y quirófano lo que implica trabajo con pacientes de diferente personalidad y diversas patologías, con distinta gravedad, el poco tiempo dedicado a cada paciente y la mala calidad en las relaciones interpersonales. La consulta externa también se llega a presentar este síndrome con un alto nivel, podría deberse a que las actividades no siempre son estresantes, sin embargo el conflicto que diariamente se presenta con los usuarios derivado del enojo por la falta de atención médica y la demora de la misma, las cuales podrían ocasionar agresiones verbales y físicas por lo que se hace presente el síndrome. Algunas de las propuestas para mitigar este síndrome son:

1)Realizar trabajos complementarios que permitan determinar cuáles son las principales causas del burnout en nuestro medio y en los trabajadores de salud, permitiendo con ello el diseño de estrategias de prevención e intervención. Por este motivo, no solo es básico el diagnóstico de los riesgos psicosociales en el entorno laboral, sino también de los factores que incrementan la sensibilidad ante el riesgo.

2)Proponer medidas de prevención orientadas al individuo, al grupo social y la organización laboral o sea el propio entorno que puede ser uno de los causantes.

3)Diseñar estrategias que mitiguen el efecto del síndrome entre los médicos internos de pregrado, lo que podría contribuir positivamente para proteger su salud y mejorar su calidad asistencial y de aprendizaje. Es primordial la participación del profesional médico en su sensibilización ante el tema, sus actitudes y su actuación en la prevención ante tales riesgos.

Es por ello que se sugiere continuar con estudios en poblaciones más extensas, incluyendo otros factores psicosociales organizacionales y de personalidad, como posibles variables. También se recomienda realizar investigación de tipo cualitativo, lo cual brindaría un panorama más amplio, para desarrollar un estudio cuantitativo más robusto.

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Dr. José Eduardo Orellana Centeno / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Estomatología, Universidad Autónoma de San Luis Potosí. San Luis Potosí, México.
Dra. Verónica Morales Castillo / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Hospital General de Zona / Medicina Familiar No. 9, Instituto Mexicano del Seguro Social. Rioverde, S.L.P.; México.