Dra. María Laura Ortiz Hernández / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigación en Biotecnología de la UAEM
Archivo: Ciencias Ambientales

Los plásticos son materiales formados por moléculas muy grandes de cadenas de átomos de carbono e hidrógeno (polímeros). El 99% de la totalidad de plásticos se produce a partir de combustibles fósiles, lo que provoca una excesiva presión sobre las limitadas fuentes de energía no renovables.
En la actualidad es difícil prescindir de los plásticos, no solo por su utilidad sino también por la importancia económica que tienen. Esto se refleja en los índices de crecimiento de esta industria que, desde principios del siglo pasado, supera a casi todas las actividades industriales. Los plásticos se utilizan para embalajes, para envasar, conservar y distribuir alimentos, medicamentos, bebidas, agua, artículos de limpieza, de tocador, cosmetología y un gran número de otros productos, que pueden llegar a la población en forma segura, higiénica y práctica.
Su uso cada vez más creciente se debe a las características de los plásticos, debido a que son livianos, lo que implica facilidad en la manipulación y optimización de costos. Los envases plásticos son capaces de adoptar diferentes formas como bolsas, botellas, frascos, películas finas y tuberías, entre otros. Son aislantes térmicos y eléctricos, resisten a la corrosión y otros factores químicos y son fáciles de manejar. Los plásticos tienen afinidad entre sí y con otros materiales, admitiendo diversas combinaciones (por ejemplo, los envases multicapa).
En función de las propiedades de los plásticos, la estructura del mercado ha crecido considerablemente. Para el año 2000, la producción mundial alcanzó los 160 millones de toneladas y en México para el año 2006, fue por arriba de los 4 millones de toneladas. Se calcula que anualmente cada persona en México consume 49 kg. de plásticos.
De acuerdo a su importancia comercial y por sus aplicaciones en el mercado, el siguiente cuadro presenta el nombre de los diferentes plásticos que se utilizan cotidianamente, el número de identificación que debe estar impreso en el producto plástico y los ejemplos de algunas aplicaciones.

A pesar de su indiscutible utilidad en la vida cotidiana, una vez que los plásticos se han utilizado, se convierten en residuos que forman parte de los residuos sólidos urbanos (RSU) generados en grandes cantidades. Los RSU originan problemas de contaminación del agua, aire y suelo, que impactan directamente al ambiente y a la salud.

A nivel mundial, se calcula que 25 millones de toneladas de plásticos se acumulan en el ambiente cada año y pueden permanecer inalterables por un período de tiempo entre 100 y 500 años. Esto se debe a que su degradación es muy lenta y consiste principalmente en su fragmentación en partículas más pequeñas, mismas que se distribuyen en los mares (se han encontrado entre 3 a 30 kg/km2), ríos, sedimentos y suelos, entre otros. Es común observar paisajes en caminos, áreas naturales protegidas, carreteras, lagos, entre otros, con plásticos tirados como parte del mismo.

Debido a que se tiene la necesidad de seguir utilizando plásticos, pero por otro lado se producen impactos al ambiente, el reciclaje es una alternativa para contribuir con la solución de este problema. El reciclaje se define como la transformación de los residuos a través de distintos procesos que permiten restituir su valor económico, evitando así su disposición final, siempre y cuando esta restitución favorezca un ahorro de energía y materias primas sin perjuicio para la salud, los ecosistemas o sus elementos. Los plásticos, por su composición y su origen derivado del petróleo y por tanto de una materia prima agotable, son un residuo de alto valor, relativamente fácil de recuperar y abundante. Paradójicamente no ha sido objeto de una separación y recolección selectiva, pues en México se calcula que del total de residuos plásticos que se generan, sólo el 12% se recupera para su reciclaje. Existen diferentes causas que dificultan el reciclaje, desde su separación, hasta la obtención de nuevos productos. Estas pueden ser el bajo valor económico del plástico (por ejemplo, los envases de bebidas que no son retornables); su baja densidad que eleva el costo de transporte y; la diversidad de materiales plásticos de diferente composición, que exige una separación por las familias antes de ser reciclado, complicando la recolección selectiva.

En México no existe la suficiente infraestructura

Se han desarrollado diferentes métodos para el reciclado de los plásticos. La selección de alguno de ellos depende del material a reciclar y el producto que se desea obtener. En México no existe la suficiente infraestructura para el reciclaje de los residuos de plástico, por lo que los residuos se exportan a otros países como China y la India, donde la infraestructura es mayor. Existe una gran variedad de productos que se obtienen a partir de los procesos de reciclaje, desde envases para bebidas (con un proceso de producción más estricto), hasta artículos que se utilizan cotidianamente en el hogar. También es posible aplicar un proceso térmico para la recuperación de la energía contendida en los materiales plásticos.
Otra alternativa para abatir la problemática ambiental originada por los residuos de plásticos, es que paulatinamente se fabriquen bioplásticos, con otros materiales que los hacen degradables. Este tipo de plásticos se obtendrían a partir de fuentes renovables como las plantas y las bacterias, fabricados a partir de polímeros como el almidon, colageno y el ácido láctico, entre otros. La ventaja de los plásticos degradables es su permanencia en el ambiente, que es en un período de tiempo mucho más corto (entre 0.2 y 24 meses). La razón principal por la que no se ha generalizado el uso de este tipo de plásticos, es su alto costo de producción, aunque desde el punto de vista de los impactos ambientales que generan, el costo de los plásticos tradicionales es alto.
Para que se fomente el reciclaje de los plásticos, es importante establecer un compromiso de cada habitante en México y en el mundo para contribuir en este proceso. Se trata de un problema de comportamiento individual en primera instancia, pero también de una falta de coordinación entre las acciones que pudieran realizarse al interior de cada familia, con las actividades que incluyen los servicios públicos de saneamiento ambiental y con la iniciativa privada (empresas) que son las que cuentan con la infraestructura del reciclaje.


Por otro lado, es importante enfatizar que la investigación científica en el área de los plásticos, es en extremo importante y necesaria. La generación de nuevos esquemas de gestión y coordinación, de nuevas metodologías para el reciclaje y de nuevas tecnologías para la fabricación de plásticos biodegradables, sería una contribución que permitiría por un lado, seguir utilizando los plásticos tradicionales, pero evitando su introducción al ambiente y asegurando su reciclaje; y por el otro de la posibilidad de utilizar nuevos materiales que no impacten al ambiente.
Todo ello se lograría con compromisos a nivel individual y colectivo. Este esquema ¿es una oportunidad o es una utopia? ¿Usted que piensa?


La Dra. María Laura Ortiz Hernández es doctora en Biotecnología, profesora-investigadora Titular B del Laboratorio de Investigaciones Ambientales en el Centro de Investigación en Biotecnología de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Actualmente, es coordinadora general del Programa de Gestión Ambiental Universitario de la UAEM. Imparte docencia en la carrera de Biólogo en el área de Contaminación Ambiental y en la Maestría y Doctorado en Biotecnología, especialmente en el área de Biotecnología Ambiental. Imparte capacitación y asesoría en áreas como gestión integral y tratamiento biotecnológico de residuos, así como bioremediación de suelos contaminados con xenobióticos.