Una aproximación entre el sector formal e informal

En el ámbito empresarial, principalmente en el sector de los micro negocios, las sociedades urbanas se encuentran fragmentadas en dos sectores: formal e informal. El sector formal involucra a todas aquellas actividades que concentran la fuerza laboral en la estructura económica integrada por diferentes unidades económicas de producción de bienes y servicios (industria, servicios, comercio, construcción y agricultura), cumplen con las normas establecidas por el Estado en materia laboral, fiscal y legal, con el fin de regular las relaciones de producción y empleo. El sector informal, por otra parte, presenta las mismas características que el sector formal, diferenciándose de éste por el hecho de realizarse dentro de un ambiente oficialmente no regulado.

Las microempresas conforman una red de negocios hasta cierto punto compleja, pero que son una realidad en nuestro país; y operan, tanto en el comercio formal como en el informal y de ahí se desprende toda la red de microempresas que son la forma de vida de millones de personas y que crean la mayor parte de empleos en el país; ya sea que estén o no dentro de la formalidad.

El comercio formal se entiende como todas aquellas empresas establecidas en un local con una superficie de hasta 200 m2 en promedio, con un domicilio fijo y plenamente identificado y que atienden todas sus obligaciones fiscales, laborales y legales. Por otra parte, el comercio informal esta constituido por todos aquellos negocios que no se encuentran establecidos en un local y por lo tanto no están completamente identificados por un domicilio fijo y no se apegan a ninguna regulación laboral, fiscal o legal; se dedican a la producción de bienes o prestación de servicios, crean empleos y generan riqueza. Por lo regular las personas que desempeñan sus actividades laborales dentro de esta actividad comercial son consideradas por las autoridades como comerciantes, forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA) y no se consideran desempleados; sino, microempresarios. Funcionan en pequeñas escalas, con una organización rudimentaria en la que hay muy poca o ninguna diferencia entre el trabajo y el capital como factores de producción. Las relaciones de empleo se basan en el empleo ocasional, el parentesco o las relaciones personales y sociales. El sector informal esta constituido por todas aquellas actividades económicas de mercado que operan a partir de los recursos del hogar, pero sin constituirse como empresa.

El concepto ampliado de informalidad, incluye ya no solo el empleo de unidades económicas no registradas en donde el negocio y la persona son lo mismo y que se conoce como Sector Informal categorizado, entre otros como: comercio ambulante, bienes y servicios ofrecidos en la vía pública, empresas caseras, artesanales, tianguis, ferias, etc., sino que ahora incorpora también a todo el trabajo no registrado ante el seguro social, esté o no operando en unidades económicas típicas del Sector Informal.

Existen 14.2 millones de personas que trabajan en el sector informal, lo cual representa el 29.2% del total de la PEA. En el Estado de Morelos 252 562 personas se encuentran ocupadas en la informalidad; es decir, el 32.9% de la PEA. Por otra parte la informalidad laboral tanto en el país como en el estado de Morelos es del 60 y 65 por ciento respectivamente, casi 30 millones de personas a nivel nacional y medio millón en Morelos. Significa entonces que hay miles de personas que se desempeñan en trabajo no protegido; sin seguridad social en actividades como la agropecuaria, el servicio doméstico remunerado, así como los trabajadores subordinados que trabajan para unidades económicas formales, tanto públicas como privadas, pero que no están registrados ante el seguro social.

El sector informal ocupa un lugar importante en la economía del estado de Morelos y del país; se crea una amplia diversidad de microempresas en la informalidad como una forma de subsistencia y posteriormente como una forma de vida de miles y millones de personas cuyo propósito es tener un empleo o una forma de trabajo. Por ello, este sector contribuye de manera importante en la economía creando fuentes de ocupación patronal y fuentes de empleo laboral.

Diferenciar las actividades formales e informales en la economía puede ser de utilidad, pero el establecer una división estricta entre ellas resulta sin lugar a duda inconveniente, ya que una se sostiene de la otra, se complementan y una es consecuencia de la otra. Es decir, el comercio informal se sostiene del comercio formal, ambos se complementan y la informalidad es consecuencia de la formalidad.
Además, el sector informal se encuentra bajo la permisibilidad del gobierno, ya que aún cuando no tenga registros legales, tiene aportaciones a la economía del país, creando empleo, invirtiendo capital en la creación de micro negocios, crea sustentabilidad y propicia bienestar social a miles de familias, con los ingresos obtenidos contribuyen al consumo de bienes y servicios de empresas del sector formal e incluso contribuyen también con ahorro. Además, de utilizar servicios del sector público.

Sin embargo, no se debe confundir con otros tipos de micro negocios que conforman la economía subterránea y que son considerados como actividades ilícitas, no así el comercio informal.

Para el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), la economía subterránea se refiere a un concepto bruto, es decir, comprende el conjunto de actividades legales e ilegales, cuyo registro escapa de las regulaciones fiscales y laborales; mientras que la economía informal abarca exclusivamente las actividades lícitas y que igualmente no son registradas, o lo son parcialmente, en las cuentas nacionales y el sistema fiscal. Ambas tienen la característica común de escapar total o parcialmente de las normas del Estado. La economía informal es aquella parte de la economía subterránea que adquiere legitimidad debido al alto costo de las leyes gubernamentales y sus regulaciones.
La economía informal está constituida por todas aquellas actividades económicas no criminales, pero que tampoco, están totalmente reguladas por el gobierno. Mientras que las actividades ilícitas fuera del sector informal, pero que son parte de la de la economía subterránea son aquellas tales como: el contrabando, la piratería, la prostitución, el tráfico de drogas, tabaco y alcohol, juegos ilegales, entre otras.
Dentro de este contexto, quienes forman el comercio informal son la gente pobre que ha encontrado en la informalidad una condición de subsistencia y de ocupación. Sin embargo, cabe aclarar que no todas las personas que se encuentran dentro del sector informal son personas de escasos recursos económicos, sino también, personas que en la informalidad han encontrado un medio de incrementar sus ingresos y mejorar su calidad de vida.

El comercio informal ha sido una constante en la economía mexicana. El crecimiento que ha tenido en los últimos años, es debido a las insuficiencias del actual modelo de desarrollo económico, el cual implica desempleo, falta de oportunidades de inversión de manera lícita, falta de financiamiento, la burocracia o exceso de trámites para abrir una unidad económica en términos legales principalmente.
Es bien conocido por todos que el sector informal es un factor dañino a la economía pues estimula la evasión de impuestos, la competencia desleal, propicia corrupción e incluso delincuencia. Sin embargo, representa también, una salida que han encontrado millones de mexicanos como un medio de subsistencia y sostenimiento para sus familias, ante la falta de empleos en el sector formal de la economía.


 

Dr. Sergio Antonio Chavarría Puga / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Lic. Miriam A. Chavarria Santibáñez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto Tecnológico de Zacatepec