Me he percatado que muchas personas usan de manera indistinta los términos organismos transgénicos y organismos modificados genéticamente (OMGs), por lo que haré algunas precisiones. En primer lugar, es importante entender que la unidad de información de los seres vivos es el gen. Este codifica en la secuencia de bases del ADN las características de los seres vivos. A veces un solo gen afecta una sola característica (herencia monogenética), otras veces, varias características (gen pleiotrópico) y en otras ocasiones muchos genes afectan una sola característica (herencia poligenética). De tal modo que el conjunto de genes de un organismo determina la organización celular, el tamaño, la forma, el color, la fisiología y, en parte, el comportamiento, los seres vivos con secuencias de ADN virtualmente idénticas que comparten información genética a través de los procesos sexuales para generar descendencia, son considerados parte de una especie. Si cambiamos las secuencias de los genes o los transferimos entre las variedades o especies, podemos cambiar alguna de sus características.

En este sentido, podemos definir un organismo transgénico como aquel ser vivo que recibió un gen de otra especie a través de tecnología de ingeniería genética, la cual consiste en aislar los genes en un tubo de ensayo, modificarlos y combinarlos con interruptores de prendido y apagado que pueden responder a una señal o estímulo y ser activados en espacio y tiempo (etapa de desarrollo, órgano o tejido específico). La manipulación in vitro nos permite hacer copias y transferir genes de una especie a otra (de ahí el concepto de transgen) mediante diversos métodos. La expresión de transgen es posible gracias a que el código genético es universal, lo cual permite transferir y expresar los genes de una especie de planta a otra; de un especie de animal a otro, de una bacteria a una planta y en todas las direcciones posibles, mientras las técnicas específicas para transferencia en el organismo de interés estén bien desarrolladas.

No obstante, existe otra clase de manipulación genética en donde, como tal, no hay transferencia de genes. Esto es gracias a las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos años a las que denominan como edición de genomas. Esta se puede realizar a través de diversos sistemas, uno de los cuales es llamado crispr-cas9 con el cual se pueden hacer modificaciones genéticas o ediciones de sus secuencias para cambiar las características fenotípicas (características visibles), sin introducir secuencias de ADN nuevas. Asimismo, esta tecnología facilita enormemente la posibilidad de introducir genes en diversos seres vivos (transgénesis), quitar genes o secuencias de ADN, o reescribirlas (edición de genomas). De acuerdo con lo anterior, todos los organismos genéticamente modificados son OMGs, sin embargo, no todos los OMGs son transgénicos, en virtud de que reciben o no ADN de otro organismo.

¿Son malos los transgénicos o los OMGs?

Los organismos transgénicos u OMGs no son malos desde un punto de vista abstracto, sino desde la perspectiva del transgen específico y el objetivo comercial. Hay múltiples ejemplos que muestran los beneficios de los OMGs para la humanidad en la medicina de patente: las diversas proteínas como factores de crecimiento y hormonas, anticuerpos para el uso del diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades (comercializados como anticuerpos, vacunas, hormonas, factores de crecimiento, entre otras). Las plantas transgénicas de tabaco que se usan para producir vacunas contra el virus del ébola, son un logro que permitió evitar una pandemia de esta terrible enfermedad de consecuencias fatales. Por otro lado, las plantas transgénicas de Monsanto tienen el gen que confiere la resistencia a glifosato (un herbicida). Este gen permite a la planta vivir en presencia del herbicida, por lo cual propicia una ventaja para la producción de maíz a corto plazo, ya que no se requieren labores de deshierbe; pero a la larga el glifosato provoca esterilidad del suelo al ser tóxico para algunos microorganismos, favoreciendo la pérdida de materia orgánica, y promoviendo un proceso de desertificación. Además, la compañía Monsanto gana doble al vender tanto la variedad de maíz transgénico como el herbicida.

El uso de glifosato es muy controvertido debido a que está prohibido en los países miembros de la Comunidad Económica Europea, mientras que en Argentina se abrió una investigación para determinar su grado de toxicidad, a consecuencia de las denuncias hechas en la ciudad de Córdoba, en donde se detectó un incremento muy importante en los casos de cáncer y malformaciones congénitas. Por ello, en México se debe organizar un comité científico que determine si el glifosato debe o no ser prohibido. Independientemente de que la Organización Mundial de la Salud clasifica este compuesto como de baja toxicidad, la salud de los mexicanos debe ser salvaguardada a través de una legislación respaldada por resultados científicos. Así, el peligro de que esta clase de cultivo transgénico, sea teratógeno o carcinógeno, no reside en sí en el transgen, sino en el compuesto usado para seleccionarlo.

Otro problema que se podría presentar es el uso de transgenes de contención biológica, como los genes tipo terminator, para evitar que su banco de ADN transgénico “se clone y se hagan copias piratas”. Potencialmente, la contaminación vía polen, de este gen sobre cultivos aledaños, podría generar una disminución de la viabilidad de las semillas criollas o silvestres. No obstante, esta tecnología aún no ha sido incorporada a cultivares comerciales y tampoco está autorizada su venta. Fue por ello que Monsanto optó por proteger sus cultivares transgénicos a través de la firma de un contrato el cual compromete al consumidor a no guardar o vender las semillas de sus cosechas, evitando, de esta forma, la necesidad de uso del gen terminator.

En sí la estrategia de Monsanto es tener al productor cautivo: venderle insumos de su misma producción, con la posibilidad de demandar a aquel que tenga “transgenes de su propiedad” en los cultivos criollos (todo ello reflejado en el documental Food Inc.). De tal modo que el uso de esta tecnología para tener el monopolio de los granos y la manera de cómo se aplican impacta profundamente desde el punto de vista económico, social y ecológico. Por eso los transgénicos tipo Monsanto no son convenientes para una región en donde el origen y la diversidad de una especie de planta cultivada es nativa, como el caso de México con el maíz.

Es importante que el uso y patente de cada organismo transgénico deba ser analizado. En este sentido, La Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM) y la Academia Mexicana de Ciencias, a través de su comité de Biotecnología, ocupan un papel relevante para coordinar los debates científicos y públicos de las propuestas de cada organismo presentado como patente y su empleo. En respuesta, las instancias de gobierno correspondientes han creado la ley general de los organismos genéticamente modificados y constantemente se esfuerzan por establecer los mecanismos de vigilancia y protección del (germoplasma) banco de ADN de las especies nativas y cultivadas.

El mejoramiento mediante diversos procesos de transferencia de material genético de un organismo a otro es una tecnología que debemos utilizar, ya que puede mejorar diversos organismos para la producción de alimentos y fármacos, o crear plantas resistentes al frío, calor o sequía. Estos son problemas que se han acentuado en los últimos años debido al cambio climático. Además, existe suficiente conocimiento para producir plantas resistentes a plagas y enfermedades, lo cual evitaría el uso de pesticidas químicos con alto poder residual que causan daño en la salud al tratarse de cito-tóxicos, teratógenos y carcinógenos.

Es importante no caer en la desinformación ni satanizar las nuevas tecnologías sin entender su verdadero significado y sus alcances. De hacerlo cometeríamos en un error grave como nación. Sin embargo, su empleo debe realizarse con un sentido de responsabilidad, favoreciendo el desarrollo de nuestro país y con el propósito de hacer un uso racional de los recursos naturales.


Dr. Raúl Noguez Moreno / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto Nacional de Salud Pública/Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, campus Morelos, Cuernavaca, Morelos, México.