cancer

Dice la Biblia que Matusalem tenía 187 años cuando engendró a Lamec y después vivió otros 782 años aunque no existe registro de ninguna persona que haya vivido tanto tiempo. Es más, actualmente disfrutamos de la más alta expectativa de vida en la historia siendo de 70 años a nivel global y en México de 75 años. Vivimos más, vivimos mejor y ya no nos enfermamos de lo mismo.

Hasta hace 100 años las principales causas de muerte correspondían a padecimientos infecciosos transmisibles como neumonía, tuberculosis e infecciones gastrointestinales. En estos momentos el panorama es muy diferente. Avances recientes en tecnologías médicas han ayudado a controlar, desde una perspectiva de salud pública, los padecimientos transmisibles con excepción de la influenza que ocupa el noveno lugar. Los enemigos a vencer ahora son los no transmisibles como los padecimientos cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades crónico-degenerativas entre ellas el Parkinson y la diabetes.

De todas estas enfermedades no hay ninguna que despierte más alarma que el cáncer. Su sola mención provoca angustia debido a la agresividad del padecimiento y por lo tanto se ha apoderado del imaginario colectivo. La identificación de alimentos como el café o los embutidos ahumados como promotores de cáncer se propaga por redes sociales. Por otro lado, se recomiendan dietas alcalinas, medicamentos herbolarios o tratamientos como la ozonoterapia como balas de plata para contener el desarrollo de la enfermedad una vez diagnosticada.
Sea como fuere los médicos y los científicos hemos fallado en transmitirle a la población que a pesar de poseer características comunes el cáncer no es una enfermedad única y, por lo tanto, no existe ningún tratamiento universal. En un buen número de casos se trata de padecimientos congénitos siendo el mejor estudiado el cáncer de mama donde la presencia de ciertas variaciones de los genes brca 1 y 2 predicen con alta probabilidad la ocurrencia del padecimiento por lo que pueden ser usados como pruebas genéticas diagnósticas. En otros casos son adquiridos por factores ambientales como el contacto con asbesto y otros agentes carcinogénicos como el cigarro.

Precisamente por la diversidad en su origen, en estos últimos 20 años se han desarrollado nuevos tratamientos, diferentes a la quimioterapia, para atender casos particulares. Como ejemplos tenemos la terapia derivada del uso de células madre contenidas en el cordón umbilical para abatir la leucemia infantil; el uso de semillas radioactivas para el tratamiento del cáncer de próstata conocido como braquiterapia que sustituye exitosamente a la cirugía; y, finalmente, una nueva generación de medicamentos biológicos conocidos como anticuerpos terapéuticos que permiten el ataque selectivo de las células malignas sin efectos secundarios y cuya eficacia ha sido demostrada clínicamente para cáncer de mama, de colon y algunos tipos de linfoma.

Sin quitar importancia a la seriedad el padecimiento hay que tener claro que abandonar un tratamiento médico por seguir una terapia alternativa pone en riesgo la vida. La ciencia ha aportado mucho para el tratamiento del cáncer y lo seguirá haciendo hasta que lo erradiquemos como lo hemos hecho ya con otros padecimientos devastadores como la viruela y la peste bubónica. Mientras tanto, coman sano, hagan ejercicio y disfruten el privilegio de estar aquí y ahora.


Dra. Brenda Valderrama Blanco / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Artículo publicado originalmente por la Dra. Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el 2 de abril de 2018.