Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Conocer para conservar: el colibrí cola hendida

Cuando el día de hoy termine, entre 150 y 200 especies se habrán extinto de la faz de la Tierra, lo que coloca a la humanidad ante una nueva extinción masiva. No es la primera vez que esto ocurre, los científicos han documentado por lo menos cinco extinciones masivas anteriores; la última ocurrió hace 65 millones de años, con el impacto de un meteorito en lo que hoy es Chicxulub, Yucatán, y cuyos efectos desencadenaron la extinción de los dinosaurios además de muchas otras especies. Sin embargo, esta nueva extinción masiva será la primera en la que la actividad humana juega un papel decisivo.
El colibrí cola hendida, es una de las 58 especies endémicas de colibríes que existen únicamente en México, y que actualmente es reconocida como especie en riesgo en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y está catalogada en nuestro país como especie en peligro de extinción.
A todos nos fascinan los colibríes, ya sea por su tamaño, su colorido plumaje o su sorprendente anatomía, por lo que resulta siempre interesante conocerlos y observarlos, debido a que son las aves más pequeñas del mundo, alcanzan hasta mil latidos por minuto y aleteos entre 60 a 80 veces por segundo. Su esqueleto y el desarrollo de su musculatura pectoral, les permite volar en todas direcciones e incluso mantenerse estáticos. En particular, el colibrí cola hendida tiene una cola larga bifurcada, posee un pico largo, negro y curvado, mide de 8.5 a 10 cm de largo y pesa menos de tres gramos. Los machos poseen hermosa gorguera de color rosa púrpura, característica de esta especie.
Este colibrí tiene hábitat muy restringido debido a que sólo se conocen dos poblaciones en México separadas por 650 km, una en el centro del estado de Veracruz y otra en la costa norte de la Península de Yucatán, en la que ha hecho de la vegetación de duna costera, matorral de duna costera y los bordes de manglar, su reino.
Estos ecosistemas son muy valiosos porque sirven como barrera a las corrientes del viento, evitando con ello la erosión, además son vitales para conservar la calidad del agua en las costas y la reproducción de especies acuáticas, las cuales también están en peligro, porque son excesivamente vulnerables a causa del desarrollo habitacional y turístico, y la incesante contaminación.
Cada vez es más frecuente descubrir que el colibrí cola hendida usa nuestras construcciones para hacer sus nidos. Se han encontrado nidos en cercas, postes, cables, hamaqueros y se han observado en ellos trozos de pintura seca. Aunado a esto, se sabe que solamente 30 de cada 100 nidos tienen éxito y los pocos colibríes que sobreviven tienen una esperanza de vida máxima de cuatro años.
Pareciera que ayudar a salvar a las especies en peligro de extinción está lejos de nuestro alcance. Lo cierto es que todos podemos evitar que esta ave y otras especies formen parte de las que se pueden extinguir el día de hoy. La respuesta, en apariencia, es simple: debemos aprender sobre ellas y la conservación de sus hábitats. La suma de pequeños esfuerzos individuales, a nivel local, puede tener un efecto importante a escala global.
México es reconocido como uno de los países más importantes por su biodiversidad con aproximadamente el 12% de las especies que existen en el Planeta, lo que le ha llevado a ser considerado un país mega diverso. Pero de seguir transformando los ecosistemas de la manera tan rápida y extensamente como lo estamos haciendo en la actualidad, generaremos una pérdida considerable
–y en gran medida irreversible–, de la diversidad de la vida sobre la Tierra.
A través de miles de millones de años, la Tierra ha encontrado la forma de recuperarse de las extinciones masivas. La naturaleza descubre la forma de evolucionar y adaptarse. Los seres humanos no tendremos miles de años para recuperarnos o adaptarnos ante los cambios climáticos o de la pérdida de las especies. Como decidamos vivir, ya sea considerando o ignorando a la Tierra, las consecuencias serán para nosotros. Nuestro futuro depende de la Tierra y no al revés.

Fotografías del colibrí cola hendida: Jim Legault.
El Colibrí Cola Hendida tiene características que lo vuelven único.

Fotografía de manglar: Mario Vega. México es el cuarto país con mayor cobertura de manglar en el mundo.

Fotografías del colibrí en alambradas: Waldemar Santamaría. Nido  del Colibrí Cola Hendida en Telchac Puerto, Yucatán, México.

Fotografías de la duna costera: Daniela Tarhuni. La vegetación de la duna costera evita la erosión de las playas y la intrusión salina.

Fotografía del manglar contaminado: Daniela Tarhuni
Se han cortado y rellenado manglares para usos en ganadería, agricultura o con fines habitacionales.


ºLic. Daniela Huda Tarhuni Navarro / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C.