Mtro. Luis Miguel Morayta Mendoza / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro Regional INAH Morelos
Mtra. Adriana Saldaña Ramírez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro Regional INAH Morelos
Área: Antropología Social
Texto avalado por el Antropologo Victor Hugo Valencia Valera, Delegado del INAH-Morelos

El equipo regional Morelos, del cual somos integrantes, forma parte del proyecto nacional “Etnografía de las Regiones Indígenas de México al Inicio del Milenio, el cual es generado y ejecutado por la Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Durante el 2011 y 2012, trece equipos de investigación, que se centran en el estudio de población indígena en diferentes regiones del país, compartieron una misma línea de trabajo sobre la relación entre sociedad y naturaleza (patrimonio biocultural) en el ámbito de la tradición cultural indígena.
De todas las posibilidades de relación entre sociedad y naturaleza, nuestro equipo se enfocó en el análisis del autoabasto de recursos vegetales y animales, que llevan a cabo las familias para diferentes fines como el alimentario, medicinal, ritual, ornamental, intercambio, entre otros. Por la situación particular de la entidad, nuestro trabajo se centró en casos que incluyen pueblos originarios, pero también población asentada desde hace ya varias décadas, particularmente, de regiones de Guerrero y Oaxaca, que llegaron por diversas razones.
         Nuestra aproximación considera al autoabasto como un conjunto de prácticas con el objetivo de obtener recursos mediante la apropiación y/o producción directa de éstos, aunque en algunos casos pueda mediar una mínima relación comercial . Este autoabasto se realiza en diferentes espacios a los que las familias, según la región, tienen acceso, desde los traspatios y pequeños huertos en sus terrenos hasta las barrancas y los cerros, donde pueden encontrar recursos para satisfacer diferentes necesidades.
       Durante el análisis se observó que el autoabasto no significa autosuficiencia, pues las familias complementan lo que obtienen por esta vía, con otras formas de allegarse recursos para sobrevivir como el comercio, los oficios, profesiones y empleos que generan un salario. Este autoabasto siempre se lleva a cabo en un ámbito comunitario, que nosotros hemos llamado “la gente de uno” (colectividades institucionalizadas dentro de la tradición cultural indígena). Se observa que lo que una familia produce, recolecta o caza en los diferentes espacios, siempre es compartido entre sus redes de relaciones sociales: parientes, vecinos o amigos con los cuales se tiene una relación cercana.

Compromiso de los datos de investigación

Nuestro equipo de investigación ha pretendido mostrar la relación de la gente con la naturaleza en sus diálogos de mutua afectación. Se escogió como una ruta en las calas etnográficas la siguiente: primero, dar cuenta de las varias formas de autoabasto para la alimentación, el intercambio, el comercio, la vida ritual y ceremonial, entre otras; segundo, determinar y comprender los procesos económicos, políticos y sociales que han afectado estas prácticas; y, finalmente, conocer y en ciertos casos apoyar de alguna manera las estrategias surgidas, desde la población, con las que se ha enfrentado esta afectación.
         El punto de partida fue el compromiso de aportar los argumentos que demostraran que la cultura indígena es poseedora y generadora de amplios y valiosos conocimientos de la naturaleza y formas de relacionarse con ella. Pretendemos establecer puentes entre este acervo y la sociedad que día a día destruye el medio ambiente y con ello la viabilidad de la vida como la conocemos hoy.
Los pueblos indígenas han sido presionados desde los grupos y sistemas de poder para transformar sus economías, culturas y posibilidades de decisión sobre el uso de sus recursos naturales, afectando las posibilidades de mantener una producción de autoabasto y sus propias culturas locales y regionales que coadyuvan a su subsistencia física y social.
Frente a este escenario de continua disputa por los recursos naturales, los pueblos originarios de Morelos y los que han llegado para establecerse en la entidad, han mantenido una mayor o menor resistencia a las imposiciones y actos de abuso de los diferentes grupos públicos y privados que de continuo implementan esta disputa. Estas imposiciones van desde los actos directos de despojo, hasta las exigencias del contexto socioeconómico global, nacional y regional instrumentadas a través de ideologías que en parte conllevan lógicas diferentes y hasta contrapuestas al bienestar de estos pueblos.
         Los procesos generados en ese contexto han tenido graves consecuencias en el desabasto de alimentos y remedios; frenar el intercambio económico, ritual y social y la desaparición de saberes, prácticas y creencias a un ritmo muy acelerado.
        Tenemos la convicción de que generar este tipo de conocimiento es una aportación no solo académica, sino también para los que mantienen una intención en denunciar y defender sus patrimonios bioculturales, inclusive para crear conciencia de la enorme pérdida que el proceso señalado ha causado en sus patrimonios en general .


Semblaza


Luis Miguel Morayta Mendoza. Investigador del Centro Regional INAH Morelos. Maestro en Antropología Social, Doctorante en Antropología Social en la ENAH y de la Iberoamericana. Líneas de investigación: identidad – economía regional – tradición cultural indígena – sociedades regionales.


Semblanza


Adriana Saldaña Ramírez. Investigadora del Centro Regional INAH Morelos. Doctorante en Desarrollo Rural en la UAEM – Mor. Líneas de investigación: jornaleros agrícolas – migración – agricultura comercial.