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¿Por qué es tan importante celebrar los quince años? En muchas partes del mundo el paso de la niñez a la etapa de la adolescencia es un acontecimiento importante en la vida de los individuos. Las jóvenes esperan ansiosamente esa edad que han llamado “de las ilusiones”. Hacerse adulto en la cultura mexicana, como en muchas otras, es un proceso que se desarrolla en un ambiente familiar y festivo. Por lo tanto cumplir quince años en el caso de las jovencitas es un ritual de iniciación a la vida adulta.

La celebración de los XV años no sólo se presenta como un festejo entre muchos otros; por el contrario éste cobra gran importancia dentro de la familia, es así que la preparación del acontecimiento se empieza desde meses e incluso años atrás; se tiene una disposición para gastar mucho, por lo que los padres y madres de las chicas recurren muchas veces a buscar empleos complementarios o jornadas extraordinarias de trabajo, o bien, piden préstamos de dinero. Además de cuidar de los diversos detalles de la fiesta, la familia se esmera porque todo salga perfecto.

En México esta celebración tuvo su origen en las clases altas de las grandes ciudades del país; en donde las escaleras en forma curva, las lámparas enormes y suntuosas, además de los invitados con trajes de estética elegancia, presenciaban el debut de la joven ante la sociedad; la muchacha por lo general era hija de una reconocida familia. Con el tiempo esta fiesta se fue incorporando a los estratos populares debido al abandono de ésta por parte de las clases altas. En el caso de los tres estados que conforman la península de Yucatán, las clases altas no han abandonado los festejos de XV años, de manera que (clases altas, medias, medias-bajas y bajas) los llevan a cabo. Sin embargo, otros elementos contribuyen a reforzar la distinción social: por una parte, los objetos rituales (vestidos, adornos, comida, música) atienden a gustos y recursos diferenciados de cada sector social, además las élites marcan su distancia del resto de los grupos sociales con celebraciones adicionales, como los “bailes de debutantes” que se realizan en la ciudad de Tizimín, Yucatán. Estas prácticas culturales con frecuencia se presentan como un modelo ideal a seguir para los sectores populares, sobre todo porque se considera que la adopción de ciertos patrones sociales y culturales llevará a las clases bajas y medias a una mejor posición social.

Los medios de comunicación como la televisión y el cine han contribuido a reforzar la importancia de esta celebración; en el tema musical de una telenovela titulada Quinceañera se recogía el sentido generalizador de los quince años como frontera entre la infancia y la juventud: “Ahora despierta la mujer que en mí dormía, y poco a poco se muere la niña y empieza la aventura de la vida”. Con ello, encontramos la importancia que tiene el dejar de ser niña para abrirse paso a una edad donde se empieza a ser mujer; esto supone el reconocimiento de un cambio, tanto físico como sociocultural, el aprendizaje de nuevas formas de ser y sentirse; y la disposición a enfrentar los obstáculos venideros en el transcurso de su nueva vida. Es un ritual que refuerza responsabilidades, respeto y obediencia.

En el caso específico de Campeche (aunque no exclusivamente), otro medio de comunicación que hasta nuestros días ha canalizado la atención hacia la celebración de los XV años es el periódico; en él se plasman las fotos de las jovencitas y breves descripciones de los festejos; los periodistas suelen poner como encabezado frases como los siguientes: “Concepción Martínez García llega a la edad de ilusiones”; “Marycarmen Alamilla Pérez celebra sus XV primaveras”.

Un mundo color de rosa: Fantasías y realidad

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Así se subraya que tener quince años no sólo significa cumplirlos, por el contrario, es ingresar a una etapa en donde se vive en un mundo “color de rosa” y se sueña con fantasías que sobrepasan la realidad. Pero la descripción de los periódicos no finaliza con el encabezado, en el cuerpo de la nota suele ponerse énfasis en el agradecimiento a Dios por haberlas dejado llegar a esa edad; se menciona, por ejemplo: “la familia.... y amigos arribaron a la capilla del Dulce Nombre de Jesús, donde el sacerdote... ofició la misa en su honor” o “el sacerdote... alentó a la quinceañera a no olvidarse de dar gracias a Dios y sobre todo a sus padres”. En otros casos se destaca que el sacerdote dijo a la quinceañera: “debes de ser obediente con tus padres y agradecida con Dios”. Un caso más describe las palabras del cura: “que no se deje llevar por malas amistades y no se olvide de Dios”.

Vemos que los mensajes que son transmitidos por el sacerdote y reproducidos en la prensa no sólo hacen referencia al amor que se debe de tener por Dios, sino que también se encargan de reforzar el respeto y obediencia hacia los padres, así como de sancionar ciertas conductas que son consideradas como negativas en la vida adolescente, las fiestas de quince años son un ritual pedagógico de adultos a jóvenes.

También los periodistas destacan el espacio en donde se realiza el banquete conmemorativo, el cual lejos de ser sólo un espacio material, se convierte en un espacio simbólico, cargado de múltiples significados, entre ellos, el nivel socioeconómico de la familia. De igual manera, es el lugar que sirve de escenario a la quinceañera en la ejecución de su vals. Ataviada de un magnifico vestido largo y esponjado, la quinceañera parece una doncella recién salida de un cuento de hadas, en donde con pasos figurados busca desesperadamente a su príncipe azul; los chambelanes al ritmo de la melodía la siguen ansiosamente, surgen abrazos, bailes en pareja; ella busca destacar, por encima de los demás como una reina. Al final de este sueño coreográfico, se acelera la emoción y se desbordan los sentimientos de los espectadores, cuando ella se queda quieta con su ramo en mano y del brazo de algún chambelán. Los aplausos emergen con tal fuerza que pareciera que el encanto dio fin con los mejores resultados. Una explosión de confeti se deja caer como una lluvia de estrellas ante la escena quieta y romántica del “vals figurado”. En la festividad los padrinos comúnmente ocupan un lugar privilegiado.

Entre las expresiones orales emitidas durante la fiesta de XV años se encuentran ideas reforzadoras del orden social como las del deber ser de la chica hacia los padres y la familia en general. También se pone el acento en las nuevas funciones y cambios que deberá realizar la quinceañera al trazar su propio destino. En cuanto a las expresiones no verbales se hace alusión a un mundo color de rosa, lleno de doncellas y chambelanes, un sin fin de regalos y harta felicidad; un mundo único que se aleja brevemente del mundo habitual. La vestimenta en general coloca a todos en un lugar diferente de su original estrato social.

Los rituales festivos, como en el caso de las fiestas de quince años, son representaciones metamorfoseadas de la realidad social; los mensajes que simbolizan suelen llamar la atención sobre ciertos aspectos presentes en la vida ordinaria de los grupos sociales y; por lo tanto, los significados que despliegan las fiestas están asociados a unos cuantos elementos y no a toda la realidad social cotidiana. En la fiesta de XV años comúnmente se expresan mensajes relacionados con el cuerpo, el género y el prestigio de las familias.


Dr. Juan Miguel Sarricolea Torres / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, Chihuahua.
Mtra. Albertina Ortega Palma / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Escuela de Antropología e Historia del Instituto Nacional de Antropología e Historia.