M.C. Jorge Luna-Figueroa / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Dr. Jaime Raúl Bonilla-Barbosa / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Archivo: Acuicultura

La acuicultura es la disciplina que “engloba todas las actividades que tienen por objeto la producción, desarrollo y comercialización de organismos acuáticos, animales o vegetales, en ecosistemas controlados como los estanques o en sistemas abiertos como en lagos, ríos, presas, lagunas y el mar, además esto se puede llevar a cabo en aguas dulces, salobres o saladas, dependiendo de la especie que se pretenda cultivar y los objetivos que se persigan”.
           El Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, a través de los Laboratorios de Acuicultura e Hidrobotánica, está llevando a cabo esfuerzos en investigación encaminados a conocer las relaciones existentes entre la fauna y la flora ornamental con el fin de brindar a la sociedad el mejor conocimiento sobre uso y manejo de estos grupos de organismos.
        La acuicultura juega un papel importante en la producción de organismos animales y vegetales con diferentes finalidades, desde la producción de alimentos hasta la cada día mayor actividad ornamental, industria con un alto potencial económico para el país y en particular para el estado de Morelos, así como para otros fines de importancia en la naturaleza como son la conservación y protección de especies acuáticas en peligro de extinción.
Las plantas acuáticas son un componente vital en cualquier sistema acuático debido fundamentalmente a su estrecha relación con los organismos, los cuales dependen de su presencia como parte de su ciclo de vida. Esta relación es vital, no solo para los peces desde el punto de vista ecológico sino también para el ser humano que al mantener sana esta relación obtiene satisfactores económicos en su beneficio.
         Los peces de importancia ornamental constituyen una alternativa económica generadora de empleos, y actualmente liderada a nivel nacional por los productores establecidos en el estado de Morelos. La producción actual está cercana a los 20 millones de ejemplares anuales en alrededor de 200 granjas productoras de peces ornamentales. Existe una diversidad de especies cultivadas entre las que se pueden mencionar a Pterophyllum scalare “pez ángel”, Symphysodon aequifasciatus “pez disco”, Carassius auratus “pez japonés”, Danio rerio “pez cebra”, Betta splendens “pez beta”, Poecilia reticulata “guppys”, Poecilia velifera “Mollys”, Barbus tetrazona “barbus”, Trichogaster leeri “gurami”, Paracheirodon innesi “tetras”.
          La importancia de las plantas acuáticas ornamentales no sólo está dada por la belleza de un acuario, de un jardín acuático o de una piscina ecológica sino principalmente porque mejoran la calidad del agua y le ofrece a los organismos que en ellos se desarrollan un hábitat más saludable. Hoy en día en Morelos, los acuarios con plantas y peces son utilizados para decorar hogares, oficinas, centros comerciales, sitios de trabajo, mientras que los jardines acuáticos y piscinas se ubican en casas, residencias y centros comerciales.
          El cultivo de plantas para este fin incluye especies de clima templado y tropical y su propagación generalmente debe ser vegetativa. Algunas de las especies de plantas acuáticas de importancia ornamental para los acuarios incluye plantas que son sumergidas como Egeria densa “elodea”, Stuckenia pectinata “bosque de agua”, Myriophyllum aquaticum y M. heterophyllum “praderita de agua”, Potamogeton crispus “sierrita”, P. illinoensis “cucharita”, Ranunculus trichophyllus “alga” y Vallisneria americana “cintilla”. Pero también son importantes aquellas que son emergentes y que durante parte de su ciclo de vida se comportan como sumergidas, siendo una de ellas Echinodorus andrieuxii “punta de flecha”, o aquellas que flotan sobre la superficie del agua como Lemna aequinoctialis “lentejita de agua”.
Las plantas acuáticas empleadas para jardines acuáticos, han tenido un claro énfasis relacionado con su valor estético. Para ello, en algunos sitios se han construido jardines acuáticos con el propósito fundamental de crear un impacto visual que dé una atmósfera de paz y tranquilidad para meditar, al estilo oriental, y en los cuales se introducen especies de peces como las carpas “chinas” o “coi” Carassius auratus. Entre las especies de plantas que con mayor frecuencia están en los jardines acuáticos tenemos a las plantas emergentes como Echinodorus andrieuxii, Sagittaria longiloba “punta de flecha”, Schoenoplectus californicus “tule ancho”, Typha domingensis y T. latifolia “tules” o “espadañas”, mientras que de las de hojas flotantes lo representan Nymphaea elegans “nenúfar” y N. pulchella “lirio acuático”, pero también no dejan de ser importantes aquellas plantas que flotan en la superficie del agua como son Eichhornia crassipes “patito” y Pistia stratiotes “lechuga de agua”.
          Existen una serie de interacciones entre los peces y las plantas acuáticas que es interesante conocer cuando ambos se integran como ornamentales en acuarios, fuentes o jardines acuáticos.
Las plantas son, mucho más que un simple ornamento o herramientas para un paisajismo acuático en los acuarios o jardines en donde se desarrollan, razón por la que existen componentes ambientales importantes de las interacciones plantas acuáticas-peces ya que son generadoras de oxígeno, regulan el pH en el proceso de la fotosíntesis; asimilan nutrientes y sustancias nocivas como el amoníaco y compuestos nitrogenados derivados de la respiración de los peces, descomposición de las excretas, material vegetal y de los restos de alimento; eliminan microorganismos patógenos como bacterias, virus y hongos; permiten que en las hojas de las especies sumergidas y en las raíces de las que flotan, los peces aniden y desoven; sirven de refugio a los alevinos ocultándolos de los depredadores e igualmente ocultan a peces tímidos o perseguidos, además de aquellos microorganismos como el zooplancton que a su vez son alimento para estos; brindan sombra a lugares predeterminado del acuario o de los jardines siendo esto muy importante para algunas especies de peces de costumbres crepusculares e incluso para algunas plantas que también la necesitan; son punto de referencia para que la fauna del acuario delimite su territorio; sus hojas sirven para que algas epifitas se desarrollen en ellas y que estas sean alimento a varias especies de peces herbívoros y ramoneadores.
          Con el uso de plantas acuáticas en la eliminación de sustancias como los nitratos, no hay necesidad de esperar ocho semanas para prevenir “el síndrome del acuario nuevo”, ya que especies como Eichhornia crassipes “jacinto de agua”, Lemna gibba “lentejita de agua”, Salvinia molesta “oreja de ratón”, Ceratophyllum demersum “cola de zorra”, Egeria densa “elodea” entre muchas otras especies, crecen mejor en presencia de este elemento ya que las flotadoras como las dos primeras lo absorven por las raíces, mientras que las dos últimas lo hacen por las hojas.
Es importante considerar que las plantas acuáticas que se emplean para los acuarios, los jardines acuáticos o en las piscinas ecológicas brindan servicios ambientales benéficos para el ecosistema acuático y económico para el ser humano que las cultiva.
Desde el punto de vista ornamental, las plantas en los acuarios y jardines acuáticos son de vital importancia para los peces ya que estos son menos susceptibles a enfermedades, además de que se logra un aspecto más natural. Asimismo, las plantas vasculares, las epífitas y las algas pueden constituir, de acuerdo con las especies de peces u otros organismos herbívoros que habiten en ellos, una considerable proporción de su dieta.
          En cuestión de alimentación, los ciprinidos son una familia de peces entre los cuales están especies de importancia ornamental como los famosos “japoneses” Carassius auratus, los cuales son omnívoros y su alimentación natural está compuesta esencialmente por insectos y plantas.
Especies del género Azolla conocidas como “helechitos de agua”, han sido de las plantas acuáticas que más se han utilizado en la alimentación animal, siendo China y Vietnam los principales, seguidos por Estados Unidos y también México. Azolla pinnata y A. microphyla han sido empleados en las dietas para alevines y adultos de tilapias del Nilo, Oreochromis niloticus y Tilapia rendalli, con resultados satisfactorios en su alimentación. Azolla mexicana es una especie utilizada en el estado de Morelos como alimento para Oreochromis hornorum y O. mossambicus en cultivos comerciales y que puede ser aplicada a los peces ornamentales.
          Recientemente ha aumentado el interés por especies de la familia Lemnaceae como Lemna aequinoctialis, L. gibba y Wolffia brasiliensis, por tener la capacidad de crecer rápidamente sobre aguas ricas en nutrientes y producir biomasas ricas en proteínas, circunstancia que las favorece como una fuente de proteína alternativa en la alimentación para peces de ornato. Estas plantas se pueden utilizar como forraje para peces herbívoros y omnívoros, o transformarse en harinas para usarse como ingredientes en alimentos balanceados. Desde el punto de vista económico, la inclusión de harina de este grupo de plantas representa un ahorro significativo que contribuye a la reducción de los costos de alimentación y consecuentemente los de producción.
La reproducción de peces y la propagación de plantas acuáticas con fines ornamentales constituyen una opción viable de acuicultura en Morelos y principalmente para el desarrollo de las comunidades marginadas, por lo que esta actividad debe considerarse como un elemento en el desarrollo social y económico de la entidad y de México.
De lo anterior, es importante resaltar que tratándose de plantas o peces ornamentales, en primer lugar, se debe concientizar a quien los cultiva, del peligro de verter en aguas continentales naturales (ríos, lagos, etc.) a estos organismos procedentes de acuarios o jardines acuáticos, siendo ésta la causa de introducción en muchos lugares de Morelos, México y el mundo de varias especies invasoras muy problemáticas, las cuales han contribuido a la desaparición de otras especies de flora y fauna nativas.

 


Semblanza


El M. en C. Jorge Luna-Figueroa es originario de Juliantla, Guerrero, México. Biólogo egresado de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, realizó sus estudios de Maestría y Doctorado en Ciencias en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Director del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Sus Líneas de Generación y Aplicación del Conocimiento son nutrición acuícola, manejo en cautiverio de especies ícticas nativas y ornamentales. Co-Editor de la Revista Mesoamericana.

El Dr. Jaime Raúl Bonilla-Barbosa es originario del Distrito Federal. Biólogo egresado de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, realizó sus estudios de Maestría y Doctorado en Ciencias en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Responsable del Laboratorio de Hidrobotánica y Secretario Académico del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Sus Líneas de Generación y Aplicación del Conocimiento son Sistemática, Biogeografía, Ecología, Etnobotánica y Biología de Plantas Acuáticas Vasculares incluida su propagación. Forma parte del Cuerpo Académico de Evaluación de la Biodiversidad. Es Vicepresidente de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación y Editor de la Revista Mesoamericana de la misma Sociedad.